El negocio de los cyber comienza a decaer

Aunque seis millones de argentinos se conectan desde estos locales, muchos subsisten con mucho esfuerzo. Por año, cierra aproximadamente el 10 por ciento de estos negocios.
La impresión de cualquier caminante cordobés es que los cyber se multiplican y cada vez son más. Están los que se especializan en clubes de juegos, aquellos que ofrecen servicios como búsqueda de Cuil o inscripciones en la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses). Sin embargo, un estudio de Carrier y Asociados marca que la mayoría de estos negocios en el país subsisten en condiciones de precariedad.

Unos seis millones de argentinos se conectan desde los cyber a la red. La cantidad incluye a internautas de los diferentes sectores sociales, ya que muchos lo hacen como complemento a la conexión que tienen en su casa o trabajo. Entre los más jóvenes es una manera de socializar.

La consultora estima que -teniendo en cuenta la desigual distribución de los ingresos en el país- la demanda se mantendrá en los próximos años por las dificultades de una buena parte de los argentinos para comprar una computadora y pagar los abonos al servicio, a pesar de que los precios de ambos vienen cayendo de manera significativa.

En ese contexto, quienes explotan los cyber afrontan la dificultad -principalmente- de la suba de los alquileres de los locales y del personal para atenderlos. El punto es que no pueden trasladar en igual proporción esos incrementos al precio de la hora de navegación que ya se ubica entre dos y tres pesos en Córdoba, habiéndose multiplicado por dos en un año.

La conclusión de Carrier y Asociados es que “una buena parte de los cyber subsisten desde una situación de precariedad: muchas horas de trabajo, empleo en negro, software trucho, mantenimiento y actualización básica”. En ese marco plantea que se trata de un mercado que no permite el ingreso de grandes jugadores, como podrían ser diversas empresas de telecomunicaciones, que “no pueden permitirse operar en el límite de la legalidad en que lo hacen los pequeños comerciantes”.

De hecho, una recorrida por los principales locales de Córdoba marca que la mayoría comparten el espacio con kioscos, bares o fotocopiadoras. Sus dueños indican que es el “combo” de rubros lo que les permite hacer frente a los costos y quedarse con un margen de ganancias como para poder continuar en el mercado. “Hay que pensar que después de tres horas adentro, el gasto es de seis pesos. No compran nada porque la mayoría son jóvenes”, sintetiza el encargado de un cyber en la avenida Colón a metros de La Cañada.

Análisis fino

Los expertos de Carrier afirman en su investigación que el mercado de acceso público a Internet está en un proceso de “depuración darwiniana, donde los menos aptos para adaptarse al cambio del entorno quedan fuera de juego”. Según sus estimaciones, la caída es de aproximadamente 10 por ciento anual.

“Como en toda depuración, al final del proceso lo que queda es lo más sólido. Allí se encuentran los optimistas, aquellos que planean ampliar su parque de PC para mejorar sus ingresos y que están diversificando y complementando esta oferta para repartir los riesgos y costos”, agrega el texto de la consultora.

La perspectiva para el futuro entre los entrevistados por Carrier, no es uniforme. La mitad es optimista y, por ejemplo, 62 por ciento señala que de poder ampliar su local usaría ese espacio adicional para el negocio de acceso a Internet. Otro 31 por ciento tiene una visión neutra, mientras que el 20 por ciento restante, decididamente negativa.

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