Negociar, ¿es antidemocrático?

Por: Ricardo Roa

A falta de votos, apriete con el aparato. El kirchnerismo movilizará hoy todo lo que tiene para presionar a los diputados de la oposición. Adentro y afuera del Congreso. Ya dio asueto a los empleados a partir de las dos de la tarde: piedra libre para copar el edificio con las barras propias

Será la primera sesión de la nueva cámara. Y la primera muestra también del cambio que la sociedad votó el 28 de junio: el kirchnerismo perdió la elección y con ella la mayoría. Y ya no puede imponer a su voluntad lo que quiera. El problema es que se niega a reconocer esta nueva relación de fuerzas.

Anoche la oposición reunía los votos necesarios para arrebatarle al Gobierno el control de comisiones clave, el filtro por donde pasan los proyectos de ley. Los K intentaron lo de siempre: borocotizar legisladores ajenos. Pero ni aún así le daban los números y parecían forzados a hacer algo que no querían ni están acostumbrados: negociar con la oposición.

Otra vez se llenaron la boca con argumentos tremendistas en defensa del sistema democrático: denunciaron que los planteos opositores eran desestabilizadores y ponían en juego la gobernabilidad. Como si la elección que perdieron en junio no hubiera sido un acto democrático. Y como si fuese antidemocrático negociar y compartir el poder, que es lo normal en cualquier democracia.

Ya se sabe que la tolerancia y el pluralismo no están en la naturaleza de los Kirchner. Ni aún con sus propios compañeros de ruta: ahí está el bloqueo y el acoso que denunció Marta Oyhanarte a su gestión como subsecretaria para la Reforma Institucional y el Fortalecimiento de la Democracia. Obvio: terminó afuera del Gobierno.

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