Hay que negociar y acordar, dicen los intelectuales del kirchnerismo.

Adherentes de Carta Abierta admiten que es difícil pensar en un diálogo con Kirchner.
La necesidad de fijar una agenda política común con la oposición en el Congreso y la coexistencia de tendencias dentro del peronismo, pero sin llegar a la unificación partidaria, marcan el escenario que imaginan para los próximos dos años distintos representantes del campo intelectual que acompañan a los Kirchner desde 2003.

El tránsito no será sencillo, y algunos anticipan una complicación: cómo negociar con los partidos de la mano de Néstor Kirchner, un político acostumbrado a tomar decisiones por sí mismo y muy poco dispuesto a someterse a la delicada y pesada tarea de gestar acuerdos.

"Hay que salir del encierro y recuperar la autonomía", dijo a LA NACION el sociólogo Horacio González, director de la Biblioteca Nacional, que, como el resto de los consultados, es un adherente a los pronunciamientos de Carta Abierta, el espacio de intelectuales de apoyo al Gobierno, que surgió el año pasado a la vera del conflicto con el campo.

Julio Godio, sociólogo y asesor oficial en temas laborales y sociales, hizo un llamado muy firme a la responsabilidad y advirtió: "Cualquier proceso que trate de acelerar la descomposición del actual gobierno puede desembocar en un desorden político muy grande".

Para ello, dijo, es fundamental el trabajo en sintonía con el Congreso. En eso coincidió la diputada nacional Adriana Puiggrós, quien percibe disposición en el Gobierno para dialogar. "Hay que hacer un esfuerzo muy grande para acordar y evitar conversaciones de sordos", precisó, confiando en que el paso del tiempo tranquilizará las aguas.

"Néstor Kirchner mostró capacidad de mando en los momentos de crisis, cuando asumió. Hoy, Cristina tiene que demostrar que tiene conducción política y habilidades para el diálogo y la negociación", advirtió Federico Schuster, decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). El secretario de Cultura, José Nun, no quiso responder a la consulta de LA NACION.

Puntos para un acuerdo

Uno de los intelectuales reveló que está elaborando una serie de puntos que pueden servir de base para un acuerdo político orientado a descomprimir la difícil situación del país y lograr que todos comprendan "lo que está en juego".

Esa aspiración de "agenda común", aún no plasmada en un documento, pero pensada para que llegue en las próximas semanas a Cristina Kirchner, establece acuerdos concretos en asuntos económicos, sociales y laborales, institucionales y de política exterior.

La intención es lograr consensos en favor de una "política realista de control cambiario, no para restringir, sino para favorecer las exportaciones y el crecimiento de una demanda efectiva". También aspira a hallar acuerdos para crear un ente público no estatal de comercialización de granos y fortalecer el Consejo Económico y Social, para que regule mejor el mercado de trabajo. También fija la convocatoria a expertos de la UBA para restablecer en tres meses el funcionamiento y la confiabilidad del Indec y promover consultas periódicas con los partidos políticos.

Para Horacio González, el Gobierno sufrió una derrota y luego lo intentó suavizar. "Con el correr de los días, se irá imponiendo una visión más realista. Hay que recobrar la autonomía, pero sin renunciar a la orientación progresista, que le dio sustento a seis años de gestión", señaló.

Disgustado con Felipe Solá, por haber dicho que "los peronistas van siempre detrás del éxito", González vislumbra que el peronismo intentará conquistar en 2011 el electorado de centro y centroderecha. "No creo que hagan mucho esfuerzo por retener a los sectores progresistas, que probablemente se rearmen fuera del justicialismo, pero nunca fuera de la veta nacional y popular".

El discurso de Cristina Kirchner, al día siguiente de las elecciones aportó una imagen que alimenta la reflexión. "Más que el contenido, tal vez molestó el tono", dijo González. El decano Schuster admitió que la Presidenta podría haber incluido un reconocimiento del voto en contra mayoritario. Y añadió: "Sería bueno y saludable que el Gobierno ampliara el abanico de consultas. Objetivamente se vería obligado a generar espacios para ampliar la base de sostenimiento polítivo y evitar el aislamiento".

Según Godio, el resultado electoral mostró claramente un desgaste fuerte del Gobierno. "Pero es necesario diferenciar entre las dificultades que tuvo Néstor Kirchner en la provincia de Buenos Aires y la línea de fuerza histórica que comenzó en 2003. La mayoría de la sociedad no quiere retroceder a los años 90", graficó.

Hoy percibe un nuevo mapa político, definido por tres grandes fuerzas: el kirchnerismo, el centro liberal-social (radicalismo, Coalición Cívica y socialismo) y el espacio conservador (peronismo disidente, macrismo y otras fuerzas). "Es un archipiélago con tres islas. Y más que a una coalición, el país irá hacia una consolidación de cada uno de esos espacios", pronosticó Godio, con miras a 2011.

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