Negocian un cambio de conducción en el operador del puerto rosarino

Negocian un cambio de conducción en el operador del puerto rosarino
Condicionada por un importante endeudamiento, la empresa concesionaria del puerto de Rosario está en vías de un cambio de conducción, que incluiría una modificación de composición accionaria y el desembarco de un nuevo inversor de peso. Si bien las negociaciones las llevan adelante grupos privados, hoy serían oficializadas durante la reunión habitual del directorio del Ente Administrador del Puerto de Rosario (Enapro).
Sin confirmación formal, las informaciones sobre tratativas tendientes a cambiar la conducción de la concesionaria, Terminal Puerto Rosario (TPR), son moneda corriente desde hace varios meses entre los operadores vinculados a la actividad portuaria.

En los últimos días, los acontecimientos parecen haberse precipitado. Las versiones apuntan a que el representante de los concesionarios ante el Enapro, Gustavo Shanahan, informará hoy al ente regulador la marcha de las negociaciones para este cambio accionario, que entre otras cosas lo dejaría como titular de la empresa concesionaria, en reemplazo de Guillermo Salazar Boero. El otro dato es el ingreso de un nuevo socio mayoritario. Aunque hay varios en carrera, todas las fichas apuntan al desembarco de la familia Nardelli, propietaria de la aceitera Vicentín.

El telón de fondo de esta movida es la crisis que enfrenta la operadora del puerto, fundamentalmente a partir de un súbito crecimiento de su deuda, que se ubicaría en un nivel superior a los 50 millones de pesos. La necesidad de evitar que este pasivo, contraído con el sector público y privado en los últimos tiempos, amenace la continuidad de la concesión, derivó en las intensas gestiones para oxigenar a la empresa operadora.

Terminal Puerto Rosario, operadora del puerto local desde 2002 y por 30 años, es una sociedad que tiene como accionista principal (60 por ciento) a su actual presidente, Guillermo Salazar Boero. El 10 por ciento pertenece a Shanahan y el otro 30 por ciento al grupo español que tiene como referente a Luis Badía I Chancho. En este último caso, las acciones son de clase A y, por lo tanto, intransferibles.

De modo que las acciones que están en juego son las de Salazar. El comprador debería, además, hacerse cargo del pasivo de la concesionaria.

Desde que la situación del operador encendió la luz de alarma en el sector privado y en los despachos oficiales, en parte provocada por los efectos de la crisis financiera internacional, la búsqueda de inversores se aceleró en base a distintas alternativas, desde la "tercerización" de algunas operaciones hasta la compra directa de acciones. También se mencionó a distintos grupos extranjeros y nacionales pero los avances más firmes se registraron con los dueños de Vicentín.

De todos modos, el proceso recién comienza. "Estamos al tanto de las versiones pero oficialmente ninguno de los actores que se mencionan informó oficialmente sobre ninguna operación que involucre a esta concesionaria", señaló ayer el presidente del Enapro, Angel Elías. Hoy hay una reunión del directorio del Enapro y, aunque el tema no figura ni en el orden del día, se especula con que el representante de los concesionarios informaría a los directores sobre los nuevos planes.

El objetivo sería establecer un "blindaje" de seis meses sobre el negocio portuario, que aleje el fantasma de la convocatoria y de un nuevo proceso licitatorio, mientras se realiza una auditoría privada y la negociación con los potenciales compradores.

Más allá de las declaraciones oficiales, la situación de TPR concentra la atención del gobierno provincial, que no sólo teme por el futuro de la concesión sino por las derivaciones que podría tener la discusión sobre cómo se llegó a esta situación. El impacto social tampoco es menor. Hoy la empresa está recibiendo subsidios salariales.

Desde el Enapro señalan que el grado de intervención en estas operaciones depende de las características que adquieran, por ejemplo si se trata de ceder algunas operaciones a terceros o de un cambio global del paquete accionario. Por lo pronto, está tratando de cobrar la deuda que TPR mantiene en concepto de canon. El otro flanco es "garantizar la paz social y la operatividad del servicio público, que se viene logrando".

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