Las negociaciones secretas del campo para instalar candidatos.

De Angeli, Llambías y Miguens podrían postularse; quiénes los buscan.
El campo promete desembarcar en las elecciones de octubre con una legión de candidatos en casi todas las listas opositoras. Guarda tres cartas fuertes que todavía prefiere no mostrar abiertamente: Mario Llambías, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA); Luciano Miguens, ex presidente de la Sociedad Rural, y Alfredo De Angeli, el combativo ruralista entrerriano que irrita a Néstor Kirchner. No importa que esta semana pueda abrirse un diálogo para bajar la tensión; la mayoría de los productores ya no tiene expectativas de cambio en la política agropecuaria del Gobierno.

Así, cuando le preguntan si va a ser candidato, Llambías -cuyo mandato al frente de CRA expira en agosto- evita dar una respuesta tajante. Cerca de él dicen que "tiene ganas" y que conversa con todos. Margarita Stolbizer le pidió varias veces que se sume a la Coalición Cívica y hasta le habría sugerido la posibilidad de ocupar el segundo lugar en la lista de candidatos. Pero Llambías, que no tiene química con Carrió, también habla con Felipe Solá, con quien tiene mejor relación, y con el radicalismo.

Miguens es conocido por decidirse cuando los segundos queman. La última vez que fue ungido al frente de la Rural se negó a postularse casi hasta el comienzo de la asamblea que lo terminó reeligiendo. Tal vez por eso todavía no aceptó la candidatura que con insistencia le ofrece Pro. Su posible paso a la política tiene fuerte resistencia familiar, pero, con sus antecedentes, nadie lo descarta.

En el último encuentro de la Federación Agraria, De Angeli sorprendió: "Por ahí participo" en las elecciones, dijo. El ruralista no reniega de la posibilidad de aspirar, en 2011, a la gobernación de Entre Ríos.

Pero no todos son ofrecimientos. El vicepresidente Julio Cobos, por ejemplo, se reunió con Llambías y trató de convencerlo de que políticamente tiene más relevancia ser presidente de CRA que ser diputado. Algo similar les habría transmitido a De Angeli y a Miguens.

Pero como el campo no se identifica con un partido, sino que se alinea entre las diferentes propuestas de la oposición, hay cientos de dirigentes rurales con intención de instalarse como candidatos.

De hecho, en el resto del pelotón ya comenzó la tarea de motivación. La Rural puso en marcha una suerte de seminario de "instrucción cívica y política" para productores, a cargo del rabino Sergio Bergman y del consultor Felipe Noguera, y en Carbap desde hace meses se ocupan de acercar dirigentes opositores hacia las sociedades rurales.

"La ventaja de muchos de los cuadros de las entidades es que su visión excede al sector agropecuario y tiene mucho más que ver con un profundo conocimiento de los problemas del interior, que es lo que falta en el Congreso", dijo un dirigente de la Federación Agraria que podría terminar como candidato a legislador provincial del peronismo opositor en Buenos Aires.

Por ahora no habrá más definiciones. Para algunos ruralistas, marzo -cuando el Congreso retome su actividad- será propicio para tomar posiciones. Otros proponen esperar a que avancen las conformaciones de los frentes electorales para evitar que las alianzas terminen corriendo a los ruralistas de los primeros lugares hacia la mitad de las listas. "La política es una máquina de picar carne y los productores son muy inexpertos; por eso hay miedo", dijo una fuente del campo, que por las dudas empezó una campaña de búsqueda de fiscales para las próximas elecciones.

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