Negó el oficialismo la compra de votos en el Congreso

Dijo que no hubo ofrecimientos de cargos y ayudas para cambiar voluntades en Diputados
En medio de denuncias cruzadas y a poco de la sesión clave en la que se definirán los cargos en el nuevo Congreso, el oficialismo descartó ayer las sospechas que instaló gran parte de la oposición por una supuesta compra de voluntades por parte del Gobierno.

Los dos referentes máximos del kirchnerismo en la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner y Agustín Rossi, dedicaron la mañana de ayer a rechazar cualquier acusación.

La ofensiva de la Casa Rosada, que denunció el diputado electo y jefe del peronismo disidente, Felipe Solá, junto con otros referentes opositores, apunta a romper el pacto opositor que intentará controlar las comisiones de la Cámara baja, además de quedarse con las vicepresidencias del cuerpo una vez que juren los nuevos diputados, el próximo jueves.

Para desviar las denuncias, Rossi, jefe del bloque kirchnerista, devolvió el golpe al peronismo disidente. "Me sorprenden algunas quejas de dirigentes para con nuestra estrategia en el Congreso, ya que la mitad de los legisladores que tienen en su bloque fueron elegidos en el 2007 por el Frente para la Victoria", lanzó sin piedad el santafecino, en referencia al sector que desde la semana pasada comanda Solá.

El ex gobernador bonaerense, que llegó al Congreso hace dos años junto al matrimonio Kirchner y renunció a su banca para participar sin ningún cargo de las últimas elecciones legislativas, denunció anteayer públicamente que desde el Gobierno se ofrecieron cargos en comisiones a cambio de apoyo para la Casa Rosada.

"Cuando un diputado de la oposición habla con otro del oficialismo, no pasa nada, pero si es al revés, se lo descalifica. Parece que la «borocotización» es mala y la «cobización» está bien vista", cuestionó Rossi en declaraciones radiales, en referencia al vicepresidente Julio Cobos, que se distanció del matrimonio Kirchner después de su voto en contra de las retenciones móviles el año pasado.

En el mismo sentido, Fellner negó que existieran ofrecimientos a los legisladores opositores, aunque reconoció que se había reunido con sus colegas de la Cámara baja. "Toda esta semana he hablado con muchísimos diputados nacionales electos y otros que terminan su mandato. Eso no significa una mancha en la democracia, sino que hace a la esencia de lo que va a ser el Parlamento en los próximos años", expresó el presidente de la Cámara baja, que en la sesión preparatoria del próximo jueves, en la que jurarán las nuevos legisladores, sería ratificado en su cargo.

Racionalidad

"Va a primar la racionalidad", se entusiasmó diciendo Fellner, para mantener su lugar. Sucede que más allá de haber perdido gran cantidad de legisladores en los comicios del 28 de junio pasado, el Frente para la Victoria seguirá siendo la primera minoría.

El cruce de acusaciones se dio en el tiempo de descuento para el kirchnerismo, que perderá el control del Congreso. Tal como publicó La Nacion en su edición de anteayer, el oficialismo está trabajando para torcer voluntades del PJ disidente, del radicalismo y de la izquierda.

Casi como en un ruego, tanto Rossi como Fellner pidieron que se respetara la composición de las diferentes fuerzas. "Esperamos que se respeten las realidades políticas en cada uno de los lugares", reclamó Rossi.

Fellner, además, eligió descargar sus críticas en Felipe Solá. "Logró armar un interbloque con representantes que fueron elegidos por el Frente para la Victoria", dijo el jujeño.

En medio de los cruces, ayer, Rossi destacó el rol del kirchnerismo en el futuro Congreso, que contará con la presencia de Néstor Kirchner. "Nos han dado por muertos tantas veces... Pero no estamos acabados", anunció el legislador, que será la mano derecha del ex presidente.

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