“¡Necesitamos un Talibán…!

…que sea capaz de plantarse, que sea incorruptible y que no se venda!” –dijo la dirigente justicialista y comunicadora social, Aída Orellana de Diamante para referirse al perfil de concejal que el municipio de Andalgalá necesita en estos nuevos tiempos que se apresta a vivir.
La dirigente, que se dispone a colaborar con el Frente Justicialista Para la Victoria puso énfasis en la necesidad de que el concejo deliberante local deje de ser “un apéndice “del intendente, con concejales “sumisos, obedientes y hasta indignos que son capaces de vender a sus propias madres para lograr superar sus problemas de olla”.

Según el comentario general, a los ediles andalgalenses les toca cargar la pesada cruz del desprestigio por la actitud asumida por algunos de ellos que fueron elegidos por el radicalismo y terminaron en la vereda de enfrente. Tal actitud significó mucho para una comunidad que mira expectante sin entender demasiado lo que ocurre a su alrededor.

De este modo la elección de marzo no será, para Andalgalá, una elección más porque, según el comentario de la gente “que no sabe nada pero vota”, es hora de cambiar y que en el Cuerpo legislativo local se forme un bloque de oposición real y honesta mediante el cumplimiento que cada concejal debe hacer de su rol, para que este municipio pueda estar acorde a los tiempos que le tocará vivir en los próximos cien años.

En este entendimiento, la mencionada ex concejal se prepara para trabajar para que el candidato del FJPV, Adán “Sauce” González logre los votos necesarios para ungirse concejal.

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