"No necesitamos ningún consejo de los Kirchner"

Lo dijo el candidato opositor, Luis Alberto Lacalle, en una entrevista con LA NACION
MONTEVIDEO.- Visiblemente desgastado tras un año marcado por varias campañas electorales (internas partidarias, primera vuelta y ballottage), el candidato del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle, recibió a LA NACION en sus oficinas del céntrico hotel Radisson de Montevideo.

"Estoy un poquito pasado a esta altura? un poquito cansado", dijo Lacalle, que fue presidente de Uruguay entre 1990 y 1995 y que, cuando todos lo daban por retirado, volvió a convertirse en candidato.

Pero este viejo lobo mantiene la fuerza de quien ha peleado más de una batalla y, más allá de que todas las encuestas coinciden en una inevitable victoria de su rival, José Mujica, todavía guarda munición gruesa en el final de la campaña.

El candidato opositor no ocultó su disgusto con el gobierno argentino, al que criticó por entrometerse en la campaña electoral uruguaya y apoyar la candidatura de Mujica.

"Nosotros no necesitamos el consejo ni de Kirchner ni de nadie para votar [?]. En materia democrática, de la Argentina no tenemos nada que aprender", dijo Lacalle, y remarcó que, al permitir el corte de los puentes internacionales, la Argentina "no ofrece una imagen de seriedad".

-Varias veces acusó a los Kirchner de entrometerse?

-Yo no los acusé. Reconocí el hecho de que, violando las más elementales normas de la vecindad, hayan opinado en la política interna del Uruguay. No necesitamos el consejo de Kirchner ni de nadie para votar. Eso lo tomó mal todo el mundo en Uruguay. En materia democrática, de la Argentina no tenemos nada que aprender. Y eso no ha sido bien visto incluso por los frentistas. Porque a uno no le gusta que venga uno de afuera, por más vecino que sea, a indicar preferencias en casa ajena.

-¿Hay un claro favoritismo de los Kirchner por Mujica?

-Sólo falta que vengan a votarlo [risas].

-¿Y cree que ese apoyo le da ventajas a Mujica?

-Nunca se sabe. A veces ejerce el efecto contrario. De elegir un padrino, yo no sé si elegiría el gobierno de Kirchner. Uruguay no necesita padrinos, se desempeña muy bien solo.

-En una eventual presidencia suya, ¿cómo piensa destrabar el conflicto por Botnia?

-Primero tiene que haber una actitud del gobierno argentino de hacer efectiva la ley argentina, porque se están violando la ley y la Constitución argentina, aparte del Tratado de Asunción, que consagra el libre tránsito de personas bienes y servicios a través de los países. Yo creo que el plan nuestro de convertir el río Uruguay en un factor de desarrollo a través de un plan específico para el río Uruguay entre Brasil, la Argentina y Uruguay. Solamente aquí hacemos de un río un problema, en otras partes del mundo es un tesoro.

-¿Cómo piensa hacer Uruguay para que la Argentina, como dice, empiece a hacer cumplir la ley y libere el puente internacional?

-Planteo diplomático, no hay otra manera. Uno no puede obligar al gobierno argentino. Pero yo creo que la permanencia de esta situación conspira contra el prestigio de la Argentina en la escena internacional. Imaginemos que en el túnel por debajo del canal de la Mancha un grupo de ingleses o de franceses, 50 personas, trataran de impedir el pasaje de los trenes. ¿Usted imagina esos cuatro años? Los puentes siguen sin poder utilizarse. Yo creo que el gobierno argentino tendrá que reflexionar acerca de lo que representa esta actitud y lo que puede costarle de prestigio internacional. No ofrece una imagen de seriedad un país en el cual la ley del propio país es violada impunemente por un puñado de personas.

-¿Qué modelos de país elige Uruguay este domingo?

-La elección está girando alrededor de visiones distintas del Uruguay. Primero en el mundo y en la región. Nuestros contrincantes son partidarios de las alineaciones en virtud de identidades ideológicas. Nosotros, de una visión de defensa del interés nacional. Dicho con todo respeto, para nosotros quien gobierna en la Argentina, sea radical o peronista, no es un asunto nuestro. Los problemas o las coincidencias que tengamos con la Argentina van a seguir siendo los mismos. Ahí hay una primera diferencia: la ubicación de la política exterior de un país que, siendo tan pequeño, tiene que ser muy cuidadoso en el mantenimiento de su independencia política sin perjuicio de las mejores relaciones con todo el entorno. Luego, en el sentido de las relaciones internas del país, con todo respeto por mi compatriota el senador Mujica, su conducción se basa más en la confrontación y la nuestra más en el compromiso, en la coincidencia, en la búsqueda de acuerdo.

-Con una eventual presidencia de Mujica, ¿Uruguay tendería a alinearse con qué modelo?

-Parecería, según él ha dicho y me parece un gravísimo error, cuando señaló en Brasilia que Uruguay se alinea con Brasil. La tradición nacional, la supervivencia nacional, estuvo basada en una búsqueda permanente de equilibrios. No olvide usted que nacimos a pesar de los vecinos. No nos fue fácil ser un país distinto y separado.

-¿Usted cree que con una presidencia de Mujica puede haber una mayor influencia de Chávez en Uruguay?

-Calculo que habrá una mayor influencia de Chávez. Y no es cosa buena. Y no porque sea Chávez. Si fuera Uribe pensaría lo mismo. Uruguay no tiene por qué necesitar tutorías de ninguna especie.

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