"Las necesidades no se negocian"

Por separado, se manifestaron las agrupaciones vinculadas con el Movimiento Evita y con la Central de Movimientos Populares que preside D’Elía. Dominó la idea de formar una estructura que apoye al oficialismo en 2011, por afuera del PJ.
Un mes fue lo que necesitaron los movimientos de base que apoyan al kirchnerismo para asimilar el golpe electoral y reaccionar ante el nuevo escenario político. Con el pretexto de un nuevo aniversario de la muerte de Eva Perón, las organizaciones sociales convocadas por Emilio Pérsico, del Movimiento Evita, se reunieron en un "Cabildo abierto". Tras más de una docena de oradores, el encuentro dejó un mensaje muy claro: la necesidad de formar una estructura política propia por afuera del aparato justicialista con vistas a 2011, echando mano del olvidado concepto de transversalidad.

"Estamos trabajando para eso", le confió a Página/12 uno de los organizadores. "El 28 no perdieron las banderas –explicó–, así que tenemos que estar ahí. Las ideas están intactas, hay que construir una herramienta política que represente eso. Y para eso los dirigentes tenemos que ponernos los pantalones largos."

Eran casi las cinco de la tarde, una hora después de lo anunciado, y el microestadio de Ferro estaba repleto de gente, de gritos, de banderas. Había chicos correteando y vendedores de gaseosas, pirulines y garrapiñada. Las agrupaciones estudiantiles eran, como siempre, las más ruidosas, pero entre los asistentes había también grupos piqueteros, representantes de Carta Abierta y muchos independientes.

Cuando comenzó el acto, con Pérsico frente al micrófono, las banderas se agitaron y el público comenzó a entonar "la marchita". Desde el estrado, el dirigente del Movimiento Evita pidió "bajar las banderas, porque la idea no es hacer lío sino juntarse a reflexionar entre todos".

El discurso de Pérsico marcó el tono de la jornada: combativo, propuso "construir una fuerza política que le dé trascendencia histórica al kirchnerismo". Saludó a los socialistas, comunistas y miembros de otras fuerzas que acompañan a Néstor y Cristina Kirchner, haciendo hincapié en la necesidad de sumarlos con vistas a las elecciones presidenciales de 2011. El plan: presentar una lista K, aunque la estructura del PJ determine otra cosa.

"Este proyecto no se somete a internas –advirtió el funcionario del Ministerio de Desarrollo Social–, las necesidades no se negocian. En las próximas elecciones vamos a ver si el pueblo sigue apoyando nuestra propuesta."

En el mismo sentido se manifestó Andrés Larroque, quien anunció que "ha llegado el momento de organizarse de la mano de la militancia". El referente de la Juventud Peronista hizo un llamado muy claro: "Los leales, al Gobierno; los traidores, afuera".

El fantasma de la traición sobrevoló el acto: a un lado y al otro del escenario, sendas banderas citaban dos de las frases más combativas de Juan Domingo y Eva Perón. "A los traidores ni justicia", decía una. "Sobre las cenizas de los traidores construiremos la patria de los humildes", decía la otra.

La referencia hacia los intendentes del conurbano era evidente y explícita: una de las principales críticas que recibió Pérsico desde que asumió su cargo en la Subsecretaría de Comercialización de la Economía Social fue la de haber beneficiado a los jefes comunales que terminaron soltando la mano de Kirchner en los comicios.

Otro de los oradores que fue explícito en su mensaje fue Juan Cruz Daffunchio, del MTD Aníbal Verón. "No queremos volver a una Argentina piquetera –explicó el referente de uno de los primeros grupos que adoptaron esa modalidad de protesta a mediados de los ’90–. No queremos volver a las rutas porque no tenemos para comer. No queremos volver y, si volvemos, que se agarren", avisó Daffunchio.

Así, a lo largo de casi dos horas y media, pasaron catorce referentes del nuevo kirchnerismo por el estrado. El diputado nacional Luis Ilarregui aseguró que "los que estamos acá no tenemos plan b y no hacemos post–kirchnerismo", mientras que Luis Caro, abogado del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas, reclamó que "el proceso tiene que ser revolucionario". También hicieron lo suyo los sindicalistas Omar Plaini (canillitas) y Julio Piumato (judiciales), quienes defendieron la gestión de Hugo Moyano al frente de la CGT y la necesidad de apoyarlo frente a la embestida de los "Gordos".

La desconcentración fue rápida, calma y casi informal. Quienes unos minutos antes ocupaban el escenario, caminaban rodeados por los que los aplaudían desde las gradas. Se escuchaban felicitaciones y palabras de satisfacción por la convocatoria, y algunos ya aprovechaban para arreglar los próximos pasos a seguir: entre los planes está multiplicar los espacios de encuentro entre los diferentes movimientos, seguir sumando adhesiones de distintos sectores y organizar, en los próximos meses, un gran plenario de juventudes para avanzar en la construcción del kirchnerismo que se viene.

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