La necesidad de vender choca con el mercado.

Sin transferencias será difícil complacer los pedidos del DT.
Oscar Ahumada, Diego Buonanotte y Paulo Ferrari son los futbolistas que los dirigentes de River necesitan vender para equilibrar sus finanzas y poder darle algunos gustos al entrenador del equipo, Néstor Gorosito, pero por ninguno de ellos se pudo avanzar en las negociaciones.

La necesidad del club millonario es tan palpable que incluso saldrán a ofrecer a estos jugadores en distintos mercados. Por ejemplo, un allegado de Ahumada viajará a México para intentar colocarlo en algún equipo; se piensa en Tigres, que no pudo incorporar a Rodrigo Braña y Juan Manuel Torres.

Los dirigentes y el entrenador ya manejaban nombres para reemplazarlos. Ante la posible venta de Ferrari había surgido el nombre de Pablo Pintos, pero el destino del uruguayo fue San Lorenzo, mientras que para suplantar a Ahumada mencionaron a Guillermo Pereyra, Cristian Pellerano y Diego Castaño.

"Para escuchar una oferta me tiene que seducir mucho porque estoy en uno de los clubes más grandes del mundo. Quiero que River vuelva a estar en lo más alto, donde estuvo siempre", aseguró Ferrari, que se negó a ir a AEK, de Grecia

"Estoy muy cómodo, no me iría nunca de River. Es algo que depende más del club que de mí. Si se da un cambio, debería ser para un gran crecimiento económico", explicó Ahumada.

Las opciones de Buonanotte quedaron en rumores que llegaron desde Portugal, primero, y de Besiktas, de Turquía, después. "Ya estoy mentalizado en arrancar el campeonato con River", aseguró Buonanotte, que al parecer quedará relegado en el equipo ante la presencia de Marcelo Gallardo y Ariel Ortega.

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