Necesidad de equilibrio y reflejos

El gobernador bonaerense Daniel Scioli, fiel a su personalidad y estilo, mantiene firme un equilibrio entre un despegue del kirchnerismo activado sutilmente y otro que provenga de la inercia por una supuesta decisión –más ansiada que cierta- de un retiro del escenario político preponderante del país.
Mientras no haya indicios de amenaza de ostracismo por parte del matrimonio de la Casa Rosada, Scioli avanza con el juego que menos le gusta, que es el de exponerse demasiado en esta diferenciación riesgosa y con resultado incierto al decir del potencial rival que se ubica enfrente.

La materialización de un nombramiento anunciado como el de Baldomero Álvarez en la cartera de Desarrollo Social es tal vez la decisión más emblemática, pero que puede traer efectos no deseados como las apetencias de poder de otros sectores que tienen un peso político importante.

Por ejemplo, no fue casualidad que surgieran como esporas las versiones que dan cuenta de eventuales desembarcos de intendentes para ocupar cargos de relevancia en el gobierno provincial. Allí se ubican los casos de Raúl Othacehé, de Merlo, o Mario Ishii, de José C. Paz, que casualmente son influyentes intendentes de la primera sección electoral, para equilibrar la balanza con alguien proveniente de la otra poderosa sección del conurbano como la Tercera.

Calificadas fuentes del sciolismo señalaron que el libro de incorporaciones, pases y transferencias quedó cerrado. Se cumplirá con algunos movimientos puntuales que corresponde a la cobertura de cargos en el Directorio del Banco Provincia. Pero no mucho más que eso.

"Todas las versiones que han circulado en ese sentido obedecen a autopostulaciones o a expresiones de deseos de quienes postulan precisamente a esos nombres", sintetizó rápidamente un funcionario.

Adjudican a esas mismas versiones la asignación de cierta inestabilidad de la arquitecta Cristina Álvarez Rodríguez, a quien algunos interesados en ocupar su vacante le aconsejan que asuma como senadora provincial. Malas lenguas le atribuyeron estar muy fuera del campo de la empatía con los demás ministros durante el acto de asunción de "Cacho" Olivera. Pero Scioli le dio un fuerte respaldo en las últimas horas.

El tema de las modificaciones en el organigrama de los funcionarios promete igualmente ser reactivado a medida que se acerque el recambio legislativo. Hay una suerte de archipiélago de sectores independientes que prometen escuchar ofertas a cambio de apoyo, lo más cercano a la incondicionalidad, a la gestión.

Con minoría en ambas cámaras, Scioli necesita recomponer poder y existen sectores que comulgaron con el peronismo disidente en el último comicio que tampoco garantizan fidelidad eterna al multimillonario empresario que le ganó a Néstor Kirchner. Esas intrigas empezarán a develarse con la nueva legislatura.

Junto con los cambios de gabinete surgen otros comentarios que elevan el ruido de la rutina política.

La senadora nacional Hilda González confirmó versiones, de las que daban cuenta muchos medios -entre ellos Agencia NOVA-, de un contacto entre el gobernador y su antecesor Eduardo Duhalde, algo que era impensado meses atrás.

En esta columna se dio a conocer que hubo al menos dos encuentros entre ambos y sobre los cuales surgen más detalles a medida que avanza la curiosidad.

Se sabe que hubo una larga conversación telefónica y un encuentro personal en la quinta de San Vicente. El campo fue un tema predominante aunque no excluyente de otros como la situación financiera y algunos aspectos de la gestión estatal.

Desde el entorno de Scioli no rechazaron en ningún momento tales versiones, pero también se ofuscan cuando magnifican la noticia cuando por ejemplo señalan que se ha hablado con más de un interlocutor no tan pegado al kirchnerismo como Alberto Fernández.

Uno de los que promete venir como guardián de la doctrina de la fe kirchnerista parece que es el actual diputado nacional José María Díaz Bancalari. En el depositará la confianza Néstor Kirchner para que le haga el "aguante" en marcar la cancha y señalar de que manera enunciar y validar el denominado proyecto nacional.

El nicoleño, quien venía por el oro -tal vez la presidencia de la Cámara Baja-, tendrá como opción de mínima ser un fuerte personero de la doctrina de la Casa Rosada haciendo tándem con el vicegobernador Alberto Balestrini, con quien lo une una relación política de años y de amistad.

Otro que ya se largó también a una nueva siembra kirchnerista fue el actual ministro de Justicia de Nación, Julio Alak, que demostró fehacientemente su alineamiento y, a su vez, la intención de esmerilar la figura del actual intendente de La Plata, Pablo Bruera.

En una reciente visita a La Plata por el recambio en el gabinete provincial, bromeó con Balestrini sobre la posibilidad de rearmar el grupo de los "tres mosqueteros", allá por el 2001, cuando jugaban como intendentes influyentes en la interna justicialista. Ahora con la obviedad de buscar que alguien cubra la vacante que, hace ya unos años, ocupó Juan José Álvarez, muy lejano del oficialismo.

Mientras los armados y los esmerilamientos experimentan su inercia, afloran repercusiones de la última ronda de diálogo político.

Desde el sciolismo quedaron con muchas ganas de replicar las acusaciones de la diputada nacional electa de Nuevo Encuentro, Graciela Iturraspe, quien en la gobernación le recriminó al ministro de Salud, Claudio Zin, una suba en los índices de mortalidad infantil.

Funcionarios cercanos al ministro detallaron que fue el propio Zin quien le informó a la diputada que, según los cálculos oficiales, la tasa de mortalidad infantil 2008 (12,23 por mil nacidos vivos) y tuvo una baja más de un punto con respecto al 2007 (13,6 por mil nacidos vivos),

También le explicó, según la versión oficial, que la tasa anual de mortalidad no es una "impresión" que se tiene de la situación. Le dijo que había una operación de "aritmética pura": que se obtiene de multiplicar la cantidad de defunciones en un año por mil, dividido el número de nacidos vivos en ese mismo año. Incluso le ofreció seguir monitoreando tal problemática por el sitio oficial de Internet de esa cartera.

La mortalidad infantil seguirá en debate, al igual que otras problemáticas más acuciantes como el financiamiento, la recaudación y la política salarial.

En tanto, desde la Legislatura prevén acotar el margen de maniobra del gobernador reduciendo y, de ser posible, eliminar los denominados "superpoderes" del Ejecutivo, esa especie de carta abierta que se tiene para el manejo de los fondos del presupuesto.

En materia de gestión, en las próximas semanas, Scioli en lo personal y su administración deberán sacar a relucir los mejores reflejos para anticiparse a los peores efectos de una crisis de la cual cada vez se habla en forma casi equivalente a lo que se sufre en distintas clases sociales. (www.agencianova.com)

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