"Es necesario que haya más policías en las calles de las principales ciudades", aseguró el ex edil

El ex titular de Gobierno de la Municipalidad de Rosario asumirá hoy como nuevo secretario de Seguridad provincial. Su nombramiento se produjo después de la polémica que generó la fallida designación del ex comisario José Luis Giacometti.
Horacio Ghirardi dejó el viernes la Secretaría de Gobierno de la Municipalidad de Rosario y jurará hoy como nuevo secretario de Seguridad, un nombramiento que trae aparejado una polémica tras la fallida designación del ex subjefe de la Unidad Regional II José Luis Giacometti, quien no llegó a asumir luego de que estallara una rebelión interna en el gabinete de la cartera que ahora conduce Álvaro Gaviola.

Ghirardi llega con el aval de todo el abanico del Partido Socialista, aunque con algunas muecas de fastidio dentro del Frente Progresista, sobre todo del radicalismo, que mira con recelo cierto avance del intendente Miguel Lifschitz, un posible candidato a gobernador.

Pocas horas después de ser designado por el gobernador Hermes Binner, Ghirardi salió a advertir que "la etapa de diagnóstico está terminada, ahora se debe mostrar acción a la sociedad". Y el plan inicial es que "haya mayor presencia policial en las calles de las principales ciudades de la provincia". Sin embargo, el funcionario designado aclaró que no cree en las fórmulas de "mano dura" y "saturación policial". "Debe existir un equilibrio", aclaró.

Esta semana, el gobernador Hermes Binner disparó una polémica al considerar que "existe una sensación de inseguridad". Como ocurre desde hace un tiempo, este tipo de frases se excluyen de cualquier análisis o interpretación. Es un tema que demarca límites y fronteras, muchas veces construidas por los propios medios de comunicación.

Consultado al respecto, el ex secretario de Gobierno de Rosario interpretó que el gobernador se quiso referir a la diferencia que existe entre Santa Fe y Buenos Aires sobre la cantidad y el tipo de delitos. "Hay que trabajar para que en la provincia los delitos no se desborden como en Buenos Aires", apuntó y se atajó: "De ninguna manera hay que relativizar el tema porque es una problemática real y compleja".

También envió un mensaje a la Policía, una fuerza que desde hace tiempo, por medio de una extraña convivencia con el gobernante de turno, adquirió un poder con peso y autonomía propia. "En los países modernos la seguridad es planificada desde el poder político. La policía tiene una estructura vertical y debe recibir órdenes sobre los lineamientos que elabora el gobierno", aseguró.

"No vamos a adoptar medidas drásticas. Si debemos implementar cambios en la policía, éstos serán de manera gradual. Considero que no hay que abusar de las medidas efectistas porque dentro de la Policía hay hombres que tienen una carrera desempeñada en la fuerza", afirmó. Y apuntó además que "los ascensos y cambios dentro de la institución se pospusieron hasta el 2 de enero".

"Con el ministro Gaviola queremos analizar legajo por legajo para no tomar decisiones apresuradas. La idea es evaluar bien cada situación en particular. Hay que ir gradualmente mirando desempeños, y si hay que hacer correcciones las haremos", dijo.

El funcionario consideró que "hay que diagramar esquemas serios y sistemáticos de funcionamiento en el que no se superpongan las labores de cada uno".

Ghirardi consideró que "hay que tener un equilibrio" cuando se ingresa en el debate sobre las cuestiones de inseguridad, que es "una demanda prioritaria de la sociedad". "Considero que la mano dura y las teorías de saturación policial no funcionaron en ningún lado, aunque estoy convencido de que la función de las fuerzas de seguridad es muy importante para combatir el delito. Pero estoy seguro de que la función de la policía debe complementarse con acciones de índole social que van a modificar las condiciones de vida, como el mejoramiento del hábitat, las políticas de contención en los hogares para que no se destruyan las familias, y el mejoramiento de la convivencia entre los vecinos. Muchos hechos de sangre son causados por conflictos familiares o entre los habitantes de una misma zona", distinguió.

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