"No es necesario correr a Buenos Aires para ver si nos mandan una limosna"

El concejal Eduardo Scoppa no ceja en sus críticas al gobierno de Río Cuarto. Asegura que la delicada situación financiera del Municipio deriva de graves errores políticos y de un irracional manejo de la economía. Cree que el oficialismo busca desacreditarlo porque les molesta su rol opositor
Convertido en la voz más crítica del gobierno que encabeza el intendente Juan Jure, el concejal Eduardo Scoppa cree que la complicada situación financiera del Municipio deriva de los errores cometidos tanto por la actual gestión como por la de su antecesor, Benigno Rins.

Entre otros desaciertos, señala que la caída en la recaudación del Municipio es una consecuencia directa de las políticas tributarias impulsadas por esta gestión.

En el espacio destinado a responder las preguntas que realizan los usuarios del sitio web de PUNTAL, el representante de la Coalición Cívica asegura que no es un mero opositor y que su bloque es el que más proyectos presentó.

De igual manera, considera que ha debido enfrentar muchas maniobras políticas por enfrentar abiertamente los intereses de los "pesos pesados" de la política riocuartense.

"No hay que buscar consensos sólo para la foto"

-Su voz es la más crítica dentro del Concejo. Muchos le cuestionan esa implacabilidad con la actual gestión.

-La oposición nuestra ha sido dura cuando las posturas del gobierno han sido inflexibles, cuando no han sido consensuadas, y cuando por ahí se quieren hacer cosas que están en las antípodas de nuestro pensamiento.

-¿Teme que su condición de opositor a ultranza termine desgastando su imagen, o bien termine confinado en un rol meramente de opositor?

-Nuestro bloque ha sido el más productivo. Debemos ser los que más proyectos de ordenanza tenemos presentados y aprobados. Por caso, la ordenanza sobre las antenas, el anillo de amortiguación en el parque industrial, los proyectos de ordenanza sobre la transparencia en la gestión pública, el reconocimiento tributario, el marco de seguridad para las viviendas colindantes a edificios en construcción. Quienes dicen que no tenemos proyectos son sectores del oficialismo que intentan desacreditar nuestras críticas, pero cualquiera que siga el trabajo legislativo sabe que hemos trabajado seria y profundamente.

-La pregunta es textual: "Dado que opositor puede ser cualquiera, ¿qué haría como conducción?"

-En primer lugar buscaría consenso, no para las fotos, sino para plasmar los proyectos. En segunda instancia trazaría un plan de desarrollo por los años que nos toca gobernar. Si el Estado está en crisis, no apuntaría a seguir viejas recetas ni decir que hago lo que la sociedad sabe que no hago. Buscaría revalorizar el espacio público, acercar al ciudadano a la gestión pública, recuperar su confianza en los gobiernos. Hay mucho que se puede hacer sin un peso. Cuando un Estado está en crisis no hace falta correr permanentemente como mendigos a Buenos Aires para ver si de allí nos mandan alguna limosna. Podemos pensar un proyecto de ciudad desde lo local.

"Deberían reconocer que se equivocaron en los cálculos"

-El momento en que quedó más marcado su rol crítico ocurrió durante el caso Gamsur, desde la aprobación de los mayores costos hasta la compra accionaria. No obstante, al aprobarse el traspaso, apareció una denuncia sobre su vinculación como proveedor de Gamsur. ¿Por qué no había trascendido antes?

-No era oculto. Era lo único público que se conocía de Gamsur. Incluso en el Concejo todos lo sabían. Esa acusación fue una cortina de humo, una operación política, infantil, insostenible, que no responde al espíritu de la carta orgánica municipal. De hecho nadie pudo refutar nuestros argumentos. Es claro que no hay ninguna incompatibilidad en lo que hice, menos cuando Gamsur es una persona jurídica diferente al Municipio. La incompatibilidad podría darse si te viste beneficiado a partir de que estás en el Estado, que no era nuestro caso, que traíamos una relación comercial anterior y que a partir de que empecé a participar del control de la empresa se rompió la relación comercial. Es al revés de lo que quisieron decir. Forma parte de las cosas sucias de la política. Pero nosotros sabíamos que iba a haber alguna reacción. Por ahí el sistema político funciona como un sistema de disciplinamiento. Quienes tratan ser fieles a sus principios y su función, molestan. Y molestó mucho la denuncia que presentamos a la Justicia.

-Su reacción a esa reacción fue realizar en los medios una serie de denuncias que involucraron al presidente del Concejo, al presidente del bloque justicialista y a los concejales oficialistas en general. Si conocía la existencia de esos hechos, ¿por qué no los denunció antes?

-En el caso del alquiler de la presidencia del Concejo Deliberante, yo voté en contra. Pasa que no estamos hablando de actos ilegales. Eso, como el tema de los viáticos, o tener un telecentro en un espacio consignado al Municipio, son actos políticos que uno no comparte. Pero allí no hay delito. Lo que dijimos fue: "Si a mí me están acusando por algo que no está mal, ¿por qué no miran esas cuestiones?". No hay ilegalidad en que los concejales viatiquen mucho, sino que es un acto de irresponsabilidad política que en medio de la crisis económica se esté gastando tanto en esas partidas. En la confrontación política no todo es judicializable. Hay actos que uno no comparte, pero por los que no va a ir a la Justicia. Y no por miedo, porque de hecho he ido por los pesos pesados de la ciudad.

-Hablando de pesos pesados, le preguntan si sintió presión por enfrentarlos.

-No he recibido ningún tipo de presión. Quienes me conocen saben que es mejor no realizar ningún tipo de coacción contra mí. Creo que hay gente que intenta disciplinar, pero yo ni siquiera los considero.

-¿Esos pesos pesados son los intereses que estuvieron detrás de Gamsur?

-Es una conjunción de intereses políticos y económicos. Y nosotros, desde el primer día en que estuvimos en el Concejo, quisimos romper esos privilegios para defender el interés público y el bolsillo de los riocuartenses. Obviamente a algunos les molesta.

-Por estos días, la economía de la Municipalidad está muy complicada. ¿Por qué se llegó a esta situación?

-Se debería haber sido más racional y austero en el gasto improductivo. Debería haber tomado conciencia cuando incorporó numeroso personal a la planta municipal que los gastos se iban a disparar, y que ese gasto no se puede achicar. Y cuando diseñó la política tributaria debió pensar no en dar un latigazo a los contribuyentes, sino en un esquema que tuviera legitimidad social. Nosotros dijimos, cuando fue el impuestazo, que cuando un tributo no es legítimo, la gente deja de pagar los impuestos, y eso pasó en Río Cuarto. Entonces se cae la recaudación. Y cuando se cae la recaudación, si uno tiene un gasto rígido, se empieza a producir este déficit que va acumulando mes a mes la Municipalidad. Cuando las advertíamos, a fin del año pasado, nos decían que estábamos inventando. Simplemente hicimos una proyección de números, un estudio en profundidad de la gestión municipal. El Gobierno falló en esta proyección. Deberían reconocer que hubo errores en el cálculo de gastos y de ingresos.

Profundamente yrigoyeniano

-¿Por qué se alejó de la UCR?

-Con un grupo de radicales considerábamos que era imposible compartir el espacio con quienes se habían ido con el juecismo primero y con el kirchnerismo después, y volvían al partido sin arrepentimiento ni sanciones. Creíamos que había que construir otra herramienta, que fuera sincera.

-¿Se arrepiente de la decisión?

-Un año después, las condiciones por las que nos fuimos no han cambiado, por lo que seguimos apostando a la construcción de un espacio propio.

-¿Aún siente pertenencia radical?

-Totalmente. Yo me siento profundamente yrigoyeniano y actúo en base a esa filosofía. Lo que pasa es que a veces la estructura del radicalismo no expresa radicalismo. Nosotros nos fuimos para cumplir fielmente ese mandato.

-¿Piensa volver al radicalismo?

-Obviamente uno tiene muchas coincidencias con muchos radicales. Incluso apostamos a construir junto a ellos. Pero para ello tiene que primar el radicalismo crítico.

-¿Piensa volver a postularse a intendente en 2012?

-Me gustaría gobernar la ciudad. Se puede llevar adelante un gobierno diferente, con planificación, cercano al ciudadano. Pero no sé si voy a ser yo. Nosotros queremos un espacio amplio, sustentado en una coincidencia ideológica y de gestión. En eso venimos trabajando con el Fregen y sectores del radicalismo. Después se verá quién encabeza ese espacio.

Expropiar la oleaginosa

-¿Qué se puede hacer con el predio de la ex oleaginosa?

-La situación de la ex oleaginosa es muy compleja, pero lo peor que puede hacer el Municipio es quedarse de brazos cruzados. La expropiación no se da porque no hay fondos en la Municipalidad. Nosotros estamos diseñando una herramienta que le permita, paralelo a la expropiación, la atracción de capitales para que inviertan en la zona, y así resolver esta situación que afecta a un barrio hace tantos años.

Comentá la nota