Nebreda, Mondino y la "guevarización" de las boletas.

La "guevarización" de las listas electorales de cara a los comicios legislativos del próximo 28 de junio –léase, la inclusión de personalidades no ligadas estrechamente a la política partidaria activa pero con capacidad de traccionar votos.
Tal es el caso de la actriz "Nacha" Guevara en filas kirchneristas- se replicará también en Córdoba, aunque en forma tal vez no tan escandalosa como en el caso nacional pero no menos descriptiva del creciente vacío de propuestas y opciones que sufre hoy la política a nivel local.

La sorpresiva designación de la titular de la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC), Carmen Nebreda, como cabeza de la nómina de candidatos a diputados por el kirchnerista Frente para la Victoria, es muestra acabada de ello. Con probados resultados positivos en el gremio de los educadores pero lejos del mundo de los cargos estatales electivos, la sindicalista se convirtió de la noche a la mañana en la herramienta "ideal" para atraer los votos que el justicialismo cordobés atado a la estructura "K" se dedicó a desperdigar en los últimos años a partir de acciones erróneas y escasos de nuevas caras.

Primero fue tentada por el PJ puro, es decir por la lista que responderá al gobernador Juan Schiaretti sin "interferencias" de ningún allegado al proyecto presidencial. Su nombre sonó durante semanas en la Casa de las Tejas, aunque finalmente la estrategia oficialista se desmoronó. Pero sorpresivamente el kirchnerismo anunció en las últimas horas la inscripción de Nebreda como primera candidata a la Cámara Baja, desplazando ésta de un plumazo a los diputados nacionales Patricia Vaca Narvaja y Francisco Delich de la puja por el poder. Tras infinidad de discusiones internas, estos dos referentes puros del pensamiento presidencial se quedaron "sin el pan y sin la torta", siendo relegados por alguien a quien nadie –o al menos muy pocos- esperaban. Todo vale para sumar.

Pero la historia del schiarettismo no fue muy distinta. Careciente de figuras locales con suficiente potencialidad electoral, y advertido por las duras encuestas que desde hace meses llegan al despacho de la Gobernación, el oficialismo debió nominar como principal candidato al Senado al ex defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino, consciente de los duros embates que no tardarían en llegar desde la Casa Rosada. La lógica –para algunos no tan lógica- del gobernador se basó en jugarse a fondo por un funcionario que a pesar de su distanciamiento de la política partidaria cordobesa dispone de una herramienta que por estos días puede ser "taquillera" en las urnas: la posibilidad de captar el voto de todos aquellos ciudadanos justicialistas que a pesar de estar en contra de la gestión del gobernador, están aún más hastiados de la gestión de la presidenta Cristina Fernández y de su marido Néstor Kirchner, y que quizás por despecho avalen al ex ombudsman nacional.

Pero esta estrategia de "guevarizar" la lista con un Mondino que a pesar de estar ligado a la gestión no es hoy un referente ejecutivo para el justicialismo provincial (lo confiesa el propio PJ), y cuyas últimas intervenciones en la política partidaria local datan de una década atrás, le valió a Schiaretti duros reproches de la concejala Olga Riutort, quien aspiraba a encabezar el tramo de senadores, y del delasotismo todo, cada vez más alejado del gobernador y de sus inconsultas decisiones.

Referentes del ex gobernador José Manuel de la Sota advirtieron esta semana que la intención de voto de Mondino, a pesar de su papel anti "K", no superaría hoy los dieciocho puntos a nivel provincial, y que de no modificarse la tendencia el justicialismo podría quedar relegado a un tercer lugar, tras el juecista Frente Cívico y Social y la renacida Unión Cívica Radical (UCR). Los justicialistas disidentes, entonces, esperan un cuadro negativo, aunque en silencio. El 29 de junio, si finalmente las urnas no arrojan los resultados deseados, vendrán los cuestionamientos, el eventual fortalecimiento de un delasotismo que advirtió hasta el hartazgo su oposición al desembarco de Mondino a la lista oficial, y el eventual debilitamiento de Schiaretti tal vez no de cara a la ciudadanía pero indudablemente sí puertas adentro del justicialismo.

Entonces, el primar a las figuras convocantes por encima de aquellas que pese a carecer de marketing político y aparentes apoyos masivos son fieles a un proyecto de gobierno y demuestran trayectoria, puede ser un arma de doble filo; una herramienta que en el mejor de los casos acumule votos pero destruya de igual manera relaciones intrapartidarias y, por qué no, con la propia comunidad. Si no tan sólo pensemos: ¿qué pasará por la cabeza de la diputada Vaca Narvaja al haber sido relegada tras años de defender incondicionalmente el proyecto de gobierno del kirchnerismo nacional? ¿No es ésta una paga injusta cuyas consecuencias pueden ser aún peores si el afectado no está dispuesto a comprender el revés sufrido?

Preguntémonos también: ¿No es la impulsión de Nebreda un último manotazo de ahogados de un kirchnerismo que se cae a pedazos tal vez más rápido en Córdoba que a nivel nacional? ¿No será Mondino quien, sin quererlo, mine aún más la estructura de un justicialismo temeroso de su falta de potencial para 2011, y quien intensifique las batallas internas intersectoriales? ¿Quiénes saldrán ganando en el mediano y largo plazo? ¿Será Luis Juez, De la Sota y hasta el propio radicalismo?

Tal como ocurre por estas horas en Buenos Aires, el reemplazar a D´Elía por "Nacha" Guevara puede atraer votos pero restar paz social y debilitar las estructuras internas del poder. ¿Tendrá Olga Riutort un plan de contrataque tras su forzado confinamiento al Concejo Deliberante cordobés cuando –se sabe- podría haber sido mejor candidata que Mondino? ¿Saldrá De la Sota a pegarle duro a Schiaretti luego de haberle advertido mediante sus emisarios que la estrategia electoral planteada parece no ser la mejor?

Demasiadas preguntas con pocas respuestas, al menos por ahora.

Comentá la nota