Navidad a "todo por un euro": la crisis deja sin plata a los europeos

La venta de baratijas en general llegadas de China se extiende por Italia y el resto del continente. Es porque no hay dinero para comprar en las grandes tiendas. Hay incluso quienes prefieren hacer sus propios regalos y así ahorrarse el gasto.
Es una moneda con colores plata y oro, el símbolo de esta Navidad de la crisis que algunos llaman "l'ultimo Natale" porque más allá de las fiestas de fin de año se agitan las sombras ominosas de momentos mucho peores de los que ya se viven. Hasta de un cambio de época. "Tuteo per 1 Euro". Basta una moneda, la moneda, que es un reaseguro de estabilidad para 500 millones de europeos aunque de los 27 socios de la Unión, solo 15 están en el mercado único, la ya legendaria Eurolandia.

El fenómeno no es solo en Italia, sino en toda Europa. La crisis en la economía real, la de la gente, es tal que en Londres las rebajas masivas en las tiendas llegan a un 75% en un esfuerzo notable para atraer a lo consumidores.

En MAS, una de las más grandes tiendas de ropa de Roma en la piazza Dante del barrio Esquilino, copado por los comerciantes chinos y lleno de vida, hay un gran cartel que ofrece ropa a solo 1 euro. Un euro por un jean, un euro por una camisa. Toda ropa usada, pero los pobres inmigrantes ya maltratados como extranjeros indeseables y temerosos de ser expulsados si pierden el trabajo que comienza a escasear con la crisis se sienten en el paraíso. Y muchos más italianos felices de no quedarse afuera de las fiestas. Familias enteras recorren el Esquilino, el barrio de la estación Termini del ferrocarril, de la catedral de Santa María la Mayor y de la plaza en el que se encuentra el viejo "palazzo" de la embajada argentina.

En el Esquilino hay mucho "tuteo per 1 euro", pero la pegada publicitaria de atraer a la gente con gangas se ha difundido por toda la península en armonía con estos malos tiempos. Apenas caen unas gotas de agua en Roma brotan por todos lados inmigrantes indios, pakistaníes y de Bangla Desh. Son centenares y todos ofrecen paraguas. Ellos también se han unido a la campaña "tuteo per 1 euro", un precio de saldo, y sonríen porque a italianos y turistas les venden "como nunca", dijo Rajiv a Clarín frente al Vaticano.

La clave de todo son los productos chinos que cuestan muy poco. En el barrio de Monteverde hay un negocio de italianos de "tuteo per 1 Euro" que consiguen una clientela ausente en los desolados negocios vacíos de los alrededores. La especialidad es vender todo tipo de decoraciones natalicias. Fruslerías, pero que cumplen con un requisito fundamental para el sentimiento italiano: son un "pensierino". El pensierino significa "te pensé" aunque no tengo plata. "Con 50 euros uno se compra otros tantos pensierinos", me dice mi vecina María de 83 años, que cobra una magra jubilación pero no quiere dejar sin nada a sus familiares.

Por cuatro euros este corresponsal compró un "set" para el árbol de Navidad de 60 piezas decorativas. Chinas por supuesto. En el mercado de pulgas de Roma, que se llama Porta Pórtese y nació como sede del mercado negro de la ciudad durante la Segunda Guerra los libreros han adherido al estado nacional de crisis y se pueden comprar muchos libros usados por solo uno y dos euros. "¡Qué tiempos señor!", señala Vladimiro que es ruso y en el fondo está contento "porque hemos vuelto a vender aunque no ganemos nada".

El invierno climático llega el 21 de diciembre en el hemisferio boreal, pero para Europa es el invierno de la mishiadura (debe ser una palabra de origen dialectal, no?) lo que cuenta. Nadie quiere ni imaginarse como será la próxima Navidad. La crecida impresionante del río Tíber, que atraviesa la metrópoli y roza el Vaticano, tuvo en vilo a los romanos durante estos días. No hubo inundaciones pero los temores alimentaron la tristeza que se vive por un futuro difícil que como el río pleno de agua está llegando irremediable.

Italia entró en recesión efectiva en abril pasado, pero el estancamiento ha durado años. Silvio Berlusconi ya gobernó 5 años con un paréntesis de 20 meses de la centroizquierda, pero naturalmente echa todas las culpas a la "siniestra".

Berlusconi es popular, lo apoya más del 60 por ciento de los italianos e invita todos los días a tener confianza. "Nosotros nos construimos el futuro. Hay que consumir para demostrar que no aceptamos el clima de derrotismo", dice.

Los comerciantes están divididos. Los que lucran en torno a la piazza España en Roma y a vía Montenapoleone en Milán sostienen que las ventas no caerán mucho este año, aunque "la crisis se siente". La última moda es hacer regalos a 0 euro, sin precio. Caterina Pasolini dice que "el Natale de los tiempos de crisis cambia los paquetes y las sorpresas. Olvidemos las cartas de crédito y el dinero. Los mejores regalos se hacen con tiempo, experiencia e imaginación". Los llaman "los regalos del corazón". Son "pensierinos" hechos por cada uno. Imaginativos, como darle a los amigos elegidos lecciones de cocina o el profesor que le regalo a su mujer el compromiso de no hablarle del trabajo por dos semanas.

Giulia Danteri prefirió "un regalo del corazón más profundo, porque estoy desocupada". Se comprometió a visitar al menos una vez por mes a sus abuelos en el terrible 2009 que se viene. "Todos quedamos muy contentos y nos queremos más y mejor", dijo a Clarín. "No hay plata ni crisis que compensen los buenos sentimientos".

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