"La Navidad es un llamado al cambio de nuestra vidas", aseguró Conejero

El obispo presidió la misa central, de la que participaron más de 10 mil devotos. Agradecimiento, testimonios y mucha emoción se vieron en la convocatoria
El obispo diocesano, José Vicente Conejero, presidió ayer la misa central en el predio de la capilla del Divino Niño y dijo a la multitud que asistió que la fiesta de Navidad "es un llamado a la conversión y al cambio" en la vida personal y comunitaria.

"La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Ese es el gran misterio, queridos hermanos, que hoy celebramos unidos a toda la Iglesia y la humanidad. En este día de Navidad tenemos en primer lugar que alegrarnos, porque Dios, que es misericordioso y compasivo, nos ha enviado a Su Hijo para salvarnos y redimirnos", comenzó a decir el obispo a los fieles en su homilía.

Luego citó a San León Magno al decir que "hoy no hay ni debe haber lugar para la tristeza en el corazón del hombre, porque Cristo Jesús viene a traernos la paz, la alegría y la Buena Nueva de la salvación, para invitarnos a ser partícipes de la eternidad dichosa". Luego agregó que "todos, tanto justos como pecadores, nos alegramos de recibir a Jesús como nuestro Rey y Salvador".

En su mensaje, Conejero ahondó en "las fragilidades" de la sociedad y de las personas en particular, ante las cuales "Cristo es la fuerza" para superarlas. "Es propio de nuestra condición humana ser débiles y frágiles, ¿y cuántas veces, ante los problemas que nos afligen, tenemos la tentación de tirar la toalla? Le pasa a la madre que tiene hijos adolescentes que son rebeldes o que están metidos en cosas oscuras, como la droga, que son situaciones que le parte el corazón", dijo.

Continuó el obispo: "A veces no nos podemos contener ante un vaso de vino, y tomamos una botella o una damajuana. Hay tanto alcoholismo y las consecuencias que esto trae: uno se hace violento con los que más debe querer, como la familia. ¿Cuántos viven el drama del alcoholismo? Otros viven el drama del juego, apostando hasta lo que no tienen; y esto es motivo también de desazón y sufrimiento para tantas familias".

También hizo mención a la infidelidad en el matrimonio, que calificó como "fuente de sufrimiento y de dolor tanto para quien lo sufre como para quien lo comete, si tiene un poco de conciencia". Finalmente dijo que "hay quienes tienen la tentación de robar, porque tienen posibilidades del dinero ajeno o lo administran y tienen sus ojos puestos a ver cómo pueden meter la mano".

"Jesús, que se hizo débil y pequeño, es la fuerza para superar esas debilidades y fragilidades que en definitiva, después nos entristecen por no vivir en conformidad con la voluntad de Dios y lo que la Iglesia nos enseña", exhortó luego.

Devoción

Los festejos comenzaron casi a las 18 en la Cruz del acceso Sur de la ciudad, donde se descubrió a la imagen del Divino Niño abriendo un enorme paquete de regalo. Luego partió la procesión hasta el playón de la avenida napoleón Uriburu, donde el grupo "La Pata de Josué" se encontraba animando con cantos a los fieles que fueron directamente al lugar.

En el lugar se escucharon también testimonios como el de Carmen, cuyo nieto, que sufría de neumonía con broncoespasmos y fue dado de alta luego de que ella rezara la novena al Divino Niño. Sonia, por su parte contó el caso de su hermano Diego, a quien los doctores no daban más de 72 horas de vida tras un accidente que lo dejó en coma, pero que "actualmente camina, está bien y pudo celebrar la Navidad con la familia por la gracia del Divino Niño".

"En Jesús tenemos la sabiduría, la fuerza y la santidad, y todo lo que se le pide humildemente, Él lo concede, si se desea ardientemente", dijo luego el obispo durante la misa, como ratificando los relatos de los fieles.

"Divinos niños"

En medio de la concurrencia llamó la atención la presencia de los hermanitos Fabricio y Emanuel, vestidos con las prendas rosas y celestes características del Divino Niño, a modo de promesa.

Su mamá, Alicia, contó a La Mañana que tuvo problemas durante el nacimiento de ambos: "Cuando vino Fabricio -el más grande- yo tenía 20 de presión, y sin embargo nació normal, por eso viene todos los años. El más chico nació con el cordón umbilical enredado en el cuello; estaba ya todo moradito, sin embargo está bien.

Emanuel es "promesero" del Divino Niño desde el comienzo mismo de su vida: nació el 13 de enero de este año y el 25 de ese mes ya estaba en el playón participando de la misa, ataviado con las mismas prendas que la imagen. Con 11 meses, esta es su primera Navidad.

"Tienen que confiar muchísimo en el Divino Niño, porque no nos falla. A veces decimos que Él se olvida de nosotros, pero en realidad somos nosotros los que nos olvidamos de Él", dejó esta madre como mensaje.

Comentá la nota