De Narváez y Solá ya buscan cerrar filas junto a Reutemann

De Narváez y Solá ya buscan cerrar filas junto a Reutemann
Los tres estuvieron juntos el jueves pasado en el Senado. Los candidatos bonaerenses pretenden sumar al santafesino antes o después de las elecciones. Reutemann preferiría no confrontar directamente con Kirchner hasta después de junio.
Fue en la trastienda de la sesión en que se aprobó el adelantamiento de las elecciones para el 28 de junio. Apenas culminó la votación, Francisco de Narváez y Felipe Solá bajaron del palco desde el que habían seguido juntos el debate y se encontraron con Carlos Reutemann.

--¡A ustedes sí que les va bien!-, los saludó el senador santafesino entre risas y abrazos.

Lo que siguió fueron unos minutos de diálogo informal en que la dupla que oferta el PJ disidente en la Provincia de Buenos Aires (al día siguiente anunciarían el uno-dos de la boleta) hizo el primer tanteo para acercar al Lole a un armado nacional del peronismo anti K para antes o después de las elecciones.

Según pudo saber Clarín de tres fuentes distintas y muy cercanas a los protagonistas del encuentro, Reutemann no rechazó nada. Por el contrario, se mostró dispuesto al diálogo, aunque, por ahora, preferiría postergarlo para después de los comicios.

Es que esta semana se terminará de definir la oferta electoral del peronismo santafesino, un intríngulis de intereses cruzados en el que nadie quiere salir perdiendo. El Gobierno está dispuesto a ignorar todos los dolores de cabeza que le dio Reutemann en el último año con tal de mantenerlo dentro del redil y poder contar su eventual victoria como propia o, al menos, no como la de una fuerza hostil.

El Lole aceptaría no confrontar abiertamente con los Kirchner con tal de tener autonomía casi absoluta en la confección de la lista, que dejaría afuera a Agustín Rossi.

En este caso, el líder de la bancada oficialista en Diputados armaría su boleta propia que, según la estrategia K, le restaría más votos al socialismo que a Reutemann. Con "Santa Fe Federal" y "Frente para la Victoria", ni el "Lole" ni el "Chivo" se apropiarían del sello del PJ y así esquivarían las internas.

Es un trabajo de filigrana a cargo del operador estrella de la Casa Rosada, Juan Carlos Mazzón, que puede desmoronarse abruptamente si Reutemann decide mostrarse en público con las caras más visibles del peronismo disidente antes del 28 de junio.

Se sabe que la estrategia del ex gobernador santafesino es ir paso a paso. Desde que a fin del año pasado volvió a abrir la puerta de una eventual candidatura presidencial para 2011, redobló su habitual cautela. Se separó del bloque oficialista y votó contra el proyecto de adelantamiento de las elecciones, en dos gestos públicos dirigidos a mostrar autonomía de la Casa Rosada ante su electorado. Pero nunca rompió los canales de diálogo con el kirchnerismo.

A mitad de febrero, Solá y De Narváez fueron de los primeros en saludar con alegría la salida de Reutemann del bloque K. "Tenemos mucha afinidad", dijo De Narváez. "Para nosotros es importante porque sincera las cosas", agregó Solá.

El Lole no se va a apurar. Si, como anticipan las encuestas, logra una victoria importante en su provincia, se convertirá por su propio peso una figura central del nuevo mapa del peronismo.

Solá, en cambio, que tiene sus propias aspiraciones presidenciales para 2011, ya trabaja para olvidar rápidamente que debió ceder el primer lugar de la lista bonaerense, y posicionarse como articulador del peronismo poskirchnerista.

Por eso, esa misma noche, tras el encuentro con Reutemann, marchó junto a De Narváez hasta el salón Eva Perón de la Cámara alta, donde se reunió con Juan Carlos Romero. El salteño viene trabajando junto a Ramón Puerta y Alberto Rodríguez Saá en la constitución del Peronismo Federal.

Esa estructura creada por referentes regionales del peronismo enfrentadas al kirchnerismo se ofrece como el soporte que aglutinará a todos los caciques provinciales del PJ que decidan abandonar el planeta K después de las elecciones. Los disidentes auguran que serán muchos.

Y de ese núcleo, confían, se irá decantando el sucesor natural de Cristina. Porque está claro que, para estos hombres, la única salida es más peronismo.

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