De Narváez salió a denunciar un acuerdo entre Kirchner y Carrió

De Narváez salió a denunciar un acuerdo entre Kirchner y Carrió
Fue en respuesta a la insinuación del oficialismo de que todo el peronismo terminará junto después de las elecciones. Desde el Acuerdo Cívico también habían aprovechado para advertir sobre un supuesto "pacto oculto" entre los dos PJ.
En el último duelo de la campaña bonaerense, Francisco De Narváez salió a denunciar ayer un acuerdo entre Néstor Kirchner y Elisa Carrió para perjudicarlo a él en la elección del domingo.

"Ambas fuerzas se han puesto de acuerdo para detener el cambio que nosotros expresamos. Si hay un acuerdo, es entre Kirchner y Carrió, es la resistencia de una forma de hacer política: de descalificar, de agraviar en lugar de resolver los problemas de la gente", sostuvo el candidato de Unión Pro.

La frase de De Narváez fue en respuesta tanto al Gobierno como a la fuerza de Carrió. Sucede que desde el oficialismo se había dejado trascender intencionadamente que después de la elección todo el peronismo terminará unido. El Acuerdo Cívico y Social fue aún más allá al denunciar un "pacto oculto entre el los dos PJ, el uno y el dos".

Ayer, De Narváez también llamó la atención sobre los elogios que, un día antes, Scioli le había dedicado a la candidata bonaerense Margarita Stolbizer. "Está claro que lo que buscan es levantar a Margarita en las encuestas, pero se acordaron demasiado tarde, la polarización entre Kirchner y nosotros ya es un hecho", señalaron en el entorno de De Narváez.

Desde el comienzo de la campaña, el Gobierno apostó a que De Narváez y Stolbizer se dividieran los votos opositores en la Provincia. El resurgir radical que se registró tras la muerte del ex presidente Raúl Alfonsín no sólo ilusionó a la UCR sino también al kirchnerismo. Ya en ese momento, distintos voceros del oficialismo insistían: "Ojo con los radicales, que ya están segundos en las encuestas". En ese escenario, Kirchner aparecía como el más beneficiado y su triunfo no parecía correr peligro.

Pero a medida que fue avanzando la campaña, los sondeos empezaron a mostrar un crecimiento de De Narváez, un estancamiento de Kirchner y una caída de Stolbizer. Lo más probable es que no haya sido tanto a raíz de la estrategia del candidato de Unión Pro o del despilfarro de fondos destinados a sus publicidades, como por la serie de errores cometidos por sus dos rivales.

Kirchner no hizo otra cosa que colocarlo en el centro del ring cuando se subió a la embestida judicial contra el empresario por la causa de la efedrina y lo desafió públicamente a presentarse en los tribunales. Cuando el ex presidente reparó en que la estrategia no era la correcta, ya había generado el efecto contrario al que se había planteado al inicio de la campaña.

En el Acuerdo Cívico y Social no habían terminado de encontrarle una explicación al favor que Kirchner le estaba haciendo a De Narváez, cuando recibieron un golpe aún mayor: la foto que el vicepresidente Julio Cobos le regaló a De Narváez en solidaridad por lo que consideró una campaña sucia en su contra. Tardaron una eternidad en reponerse de aquel cimbronazo.

A partir de allí, Kirchner y Carrió buscaron corregir el rumbo. El ex presidente recogió un elogio de Mauricio Macri -socio de De Narváez- a las privatizaciones de Aerolíneas Argentinas, Aguas y las AFJP, para reinstalar uno de los debates en los que más cómodo se siente, el de los dos modelos en juego.

Desde la gobernación bonaerense aprovecharon una reunión del duhaldista Osvaldo Mércuri -cercano a Felipe Solá- con el jefe de Gabinete de Scioli, Alberto Pérez, para insinuar un acercamiento con todo el peronismo disidente luego de la elección.

De ese encuentro en La Plata, y del anticipo de De Narváez sobre su decisión de disputarle a Kirchner la jefatura del peronismo, se tomó entonces la fuerza de Carrió para advertir sobre un pacto de todo el PJ para reunificarse tras las elecciones. Y así llegó la respuesta de De Narváez. En el último duelo de la campaña.

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