De Narváez reconoció que siguen los tironeos con Solá

Mauricio Macri, más que pata fundamental del frente entre el PRO y el peronismo disidente, parecía ayer un equilibrista. Preocupado por el nivel de crispación interna, se reunió con Francisco de Narváez y después llamó a Felipe Solá. A los dos les pidió calma, pero la tensión por los espacios en las listas continuaba al cierre de esta edición. Este sí, este no, este más abajo, a este lo quiero arriba, eran las palabras que se oían en cada cónclave. Porque hubo, a cada rato, reuniones calientes en varios puntos de la Ciudad. El propio De Narváez había admitido por la mañana que "hay diferencias" en el armado.
De Narváez vs. Solá. Es la pelea que no cesa. Solá está dispuesto a defender a sus delfines como parte de la negociación que entabla desde que le cedió el primer lugar a su socio. En ese grupo que el ex gobernador defiende están -como adelantó ayer Clarín- Jorge Sarghini, Carlos Brown y Osvaldo Mércuri. De Narváez insiste en que el crecimiento en las encuestas es fruto de la campaña que él había comenzado a hacer antes de aliarse con Solá y Macri y quiere hacerlo valer a la hora de resaltar o de tachar apellidos.

La situación de los vetados por el primer candidato en la Provincia, claro, son bien distintas. Brown se habría bajado solo, molesto por tantos cuestionamientos. Mércuri, viejo cacique del conurbano, se reunió con Solá y, según fuentes de su entorno, habría amenazado con pegar el portazo. Traducido: podría negociar su salto a alguna agrupación del PJ. ¿El oficialismo?.

El caso Sarghini es especial. Solá lo quiere en una posición expectante en la lista (hasta que la pelea se agudizó iba a ser quinto), pero De Narváez se muestra intransigente. Hay, entre ellos, una historia de celos y rencor. "Jorge quiso impugnar la candidatura a gobernador de Francisco por su nacionalidad colombiana y apeló hasta la Corte Suprema", recuerdan en el búnker de Las Cañitas.

Cerca de Sarghini dicen no poder creer el rencor de De Narváez y confían en que Solá pueda interceder. "Te voy a bancar a muerte", habría sido la promesa de Solá. Quienes juegan para Sarghini recuerdan un dato de la primera etapa kirchnerista: "Cuando en el apogeo K todos querían ser parte de ese mundo, Jorge se quedó solo en su banca para oponerse".

¿Qué pasará si no hay acuerdo? "Vamos a terminar arreglando entre el viernes y el sábado, cuando no haya más tiempo para debatir", confían los más optimistas. "Ojo que Felipe no es un pibe nuevo en la política. Si tiene que jugar a fondo, lo va a hacer", advierten cerca del ex gobernador. Vale aclarar: los tres casos de la polémica son emblemáticos pero no son los únicos.

"Hay diferencias", aseguró De Narváez por radio, aunque aclaró: "Es una conversación abierta con distintos dirigentes y no pasa por una pelea sino por una disputa natural".

En los despachos cercanos al del jefe de Gobierno porteño admitían anoche que Macri se siente incómodo con tantos cruces. "Si algo le molesta a Mauricio es que sus socios se peleen a través de los diarios", contó un funcionario de la Ciudad.

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