De Narváez quiere a Macri para 2011, pero también piensa en Reutemann y Solá

De Narváez quiere a Macri para 2011, pero también piensa en Reutemann y Solá
El diputado cree que el presidenciable podría definirse más adelante en internas abiertas.
El horizonte que mira Francisco de Narváez termina en 2011. "Será el próximo gobernador de Buenos Aires o no será nada", confía alguien que lo vio nacer en política. Acaso lo haga para dejar en claro dos cosas: que el empresario no aspira a presidir el país, como deslizaron en su entorno en medio del éxtasis del domingo, y que su intención de comandar el territorio bonaerense se abortará en la próxima elección.

"Mejor posicionados que ahora no vamos a llegar nunca. Es nuestro momento. Por eso vamos a seguir de campaña y a tratar de cerrar con anticipación con un presidenciable que esté a la altura de las circunstancias", dicen en el comando que funciona en Las Cañitas. El nombre del presidenciable que De Narváez impulsó el domingo en sus primeras expresiones públicas, empapadas de euforia porque ocurrió cuando los números lo empezaban a dar por encima de Néstor Kirchner, fue el de Mauricio Macri.

Es el socio que quiere y con el que arregló de palabra incluso antes de la elección, pero no el único. "En política nunca hay que poner todos los huevos en la misma canasta", le aconseja uno de sus principales asesores. El mismo asesor le recuerda algo que el referente de Unión-PRO sabe de memoria. Que Macri se negó a presentarse en 2003, que amenazó con hacerlo en 2007, pero que finalmente se zambulló en la Ciudad. Aquella primera decisión de Macri, cuando rechazó el ofrecimiento de Eduardo Duhalde, enfureció a De Narrváez. Estuvieron alejados un par de años.

¿En qué otro candidato piensa?. En Carlos Reutemann y, aunque aparezca inverosímil luego de tantos cruces, también en Felipe Solá. "El próximo presidente no va a ser de una provincia chica. La gente elegirá a alguien con experiencia en un distrito grande, de los claves", le ha dicho De Narváez a sus aliados.

Con Reutemann, dicen, todavía no habló. Se cruzaron en un estudio de televisión, se saludaron fugazmente, "pero se deben un café". De Narváez sostiene en la intimidad que "Lole sería un presidenciable excelente en el marco de un acuerdo del PJ con otras fuerzas". Entre esas fuerzas, por supuesto, incluye arriba al PRO.

Alguien dejó a entrever que "si no es Macri, vamos a ir en busca de Reutemann", a quien el empresario elogió en plena campaña y provocó algún malestar en el jefe de Gobierno. Pero a la vez hay una fichas puestas en Solá. El triunfo ayudó a distender la relación con el ex gobernador. El domingo bailaron juntos, abrazados y a los saltos en el búnker de Costa Salguero. "Ahora es más rival de Mauricio que de Francisco", se oyó esa misma noche.

De Narváez ha contado en rueda de confidentes que si Macri y Reutemann (y el propio Solá) se deciden a ir por el sillón de Cristina Kirchner, "deberían acordar algún mecanismo para que sólo llegara uno de ellos". El diputado piensa en "internas abiertas y transparentes o en un sistema cerrado de encuestas".

El límite es el kirchnerismo. No es casual que De Narváez se haya negado a conversar con Daniel Scioli sobre la situación del PJ con estas palabras: "Ahí no queremos estar ni vamos a estar. El PJ lo conduce el que gana y los ganadores fuimos nosotros".

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