De Narváez promueve el corte de boleta entre intendentes K

Envió a emisarios con la propuesta de que repartan su boleta, pero no la de Kirchner. "Ellos saben que para que les vaya bien no pueden quedar pegados" al ex presidente, le dijo a Clarín. Scioli desestimó la jugada: "Es un acto desesperado".
Francisco de Narváez piensa -y promueve, como estrategia de campaña- que la sociedad entre el PJ anti K y el PRO va camino a polarizar la elección con el kirchnerismo. "La pelea será voto a voto y tenemos un plan para pelear a muerte en cada distrito", dijo anoche uno de los dirigentes de su mayor confianza. ¿En qué consiste el plan? De Narváez y Felipe Solá ya han enviado emisarios a distintos municipios -cuando no lo hacen ellos mismos- para proponerles a los intendentes K que jueguen a dos puntas. Es decir, les piden que promuevan el corte de boletas para que sus listas locales tengan la posibilidad de sumar votos de los dos partidos.

"Si Kirchner tracciona para abajo, ¿los intendentes van a quedar pegados al fracaso? ¿O van a pegar el volantazo para no resignar poder en los Concejos Deliberantes?", se preguntaba, con sarcasmo, la misma fuente. De Narváez y Solá habían trabajado hasta el último día del cierre de listas para evitar que muchos de los 45 intendentes que adhieren a las listas testimoniales se bajaran.

No lo consiguieron, pero no bajaron los brazos. Las negociaciones continúan con un nuevo actor en escena: las encuestas. El comando de Unión PRO buscará persuadir a los jefes comunales con sondeos recientes en los que, supuestamente, el candidato está un poco más cerca del ex presidente. "El Colorado va a traccionar para arriba", dirán.

De Narváez no habla del envío de emisarios, aunque le admitió a Clarín que aspiran a un fuerte corte de boletas. "Yo sigo conversando con intendentes y ellos saben que para que les vaya bien en 2011 no pueden quedar pegados a Kirchner". La propuesta apunta a que en los municipios no se reparta la boleta completa, sino sólo la de concejales. "Que cada vecino elija cuál pone al lado", sugieren.

El kirchnerismo mira con lupa, y con celo, la movida. En los despachos más influyentes de la gobernación manejan la información de que al menos dos intendentes del interior de la Provincia (se trataría del de Carmen de Patagones y del de Bahía Blanca) recibieron la propuesta y le transmitieron la inquietud a Scioli.

El gobernador, que ata su suerte a la de Kirchner, cuestionó a sus rivales. "Todo esto responde a un acto desesperado porque ven que el radicalismo está muy fuerte en el interior y Margarita (Stolbizer) les puede sacar el segundo lugar", dijo a Clarín. Y agregó: "Quisieron frenar las listas integrales y no pudieron. Les recuerdo que decían que nos apoyaban sólo cuatro o cinco intendentes, pero resulta que son más de cuarenta".

En el PJ disidente manejan el siguiente dato: cuentan que un intendente les confió que Kirchner analizará detenidamente después de la contienda si el porcentaje de votos en cada distrito se condice con el de la lista nacional. "No puede haber más de 5 % de diferencia", dicen que les dijo.

Mauricio Macri, la otra pata del acuerdo De Narváez-Solá, no se mete demasiado en este asunto puntual de la estrategia, pero su primo y candidato a diputado provincial, Jorge Macri, aparece como una pieza importante del armado e intervendrá en el diálogo con concejales K. Después del perdón del jefe de Gobierno (lo había corrido del PRO bonaerense por diferencias "personales y políticas"), el diputado reapareció en San Isidro, junto con de Narváez y Gabriela Michetti y se volvió a posicionar.

"Igual, la puerta de entrada con los intendentes es Felipe", reconocen en el entorno de De Narváez, que a pesar de los chispazos internos saben del vínculo entre el ex gobernador y los caciques locales. "Solá nunca dejó de hablar con ellos", aseguran.

El operativo de seducción a los intendentes se agudizará en las próximas dos semanas, cuando se repartan las boletas de candidatos. Para ese entonces, De Narváez espera contar con un guiño de las encuestas.

Comentá la nota