Narváez, el misterioso candidato sin rostro

Su partido lo sacó de la lista, pero se resiste
En una campaña en la que candidatos famosos e ignotos pelean sin descanso por un centímetro en los diarios o un segundo en la televisión, hay uno que se resiste a mostrar su cara. Un postulante con una militancia que hasta sus familiares dicen desconocer, rodeado por desconocidos dirigentes bonaerenses, algunos de los cuales no ocultan su simpatía por el gobierno nacional.

Fernando Jesús Narváez, el polémico candidato a diputado nacional por el desconocido Partido para la Acción Solidaria Bonaerense (Pasib), desapareció hace 10 días de la escena pública y dejó de responder a la requisitoria de la prensa, que lo busca por el sugestivo parecido de su apellido con el del candidato de Unión Pro Francisco de Narváez, principal adversario de Néstor Kirchner en las cruciales elecciones en territorio bonaerense.

LA NACION intentó ubicar al candidato en su domicilio particular para entrevistarlo. Se encontró con una humilde vivienda en el barrio Albatros, de la localidad de Merlo. En la puerta de la casa de dos plantas en una calle de tierra, junto a un descampado, su esposa, Laura Vílchez de Narváez, se excusó de dar precisiones. "Hace días que no viene. Anda en una reunión en La Plata", dijo la joven visiblemente nerviosa. Detrás de la reja dijo no saber nada de la agrupación Gustavo Rearte, donde su marido dice militar.

Idéntica ignorancia mostró Andrés Reyes, primo y vecino de Narváez. "Me dejaste helado. Es un chico de barrio, nunca supe que andaba en política. Se habrán equivocado de persona", interpretó.

La Cámara Nacional Electoral debe dictaminar aún sobre la decisión de su propio partido de retirarlo de la cabeza de las listas luego de las críticas de Unión Pro, que denunció una maniobra del kirchnerismo para perjudicarlo. Narváez apeló la decisión y espera ser habilitado.

Nada de imágenes, dice el vocero del candidato misterioso, Rodolfo Fucks. Lo mismo repiten su esposa, su primo, sus vecinos y el propio Narváez, que una semana atrás tampoco quiso ser fotografiado.

¿Por qué no mostrar su rostro para desmentir críticas?, preguntó LA NACION. "Si lo hacemos ahora van a decir que presionamos al juez. Acá el único que hace cosas raras es De Narváez", dice Fucks. ¿Y por qué habrán decidido sus propios compañeros que no sea candidato? "Para mí, De Narváez les puso plata para que lo saquen de la lista. Acá hubo un billetazo", denuncia.

¿Qué se sabe en concreto del candidato en las sombras? Fernando Jesús Narváez tiene, según datos de la Cámara Nacional Electoral, 34 años. Trabajó durante años en una librería y papelería del barrio de Once, y tiene dos hijos de su matrimonio con Vílchez. Hoy atiende la pizzería que instaló junto a su esposa en su casa.

Para entender la totalidad de la historia haría falta saber que Fucks y Narváez pertenecen (según el vocero) a la agrupación Rearte. Fue Fucks el que acercó al Pasib al casi homónimo del diputado de Pro. Facundo Fernández, tesorero y apoderado del Pasib, trabajó entre agosto de 2003 y junio de 2004 en el Ministerio del Interior kirchnerista, según registros de la Anses. Fucks tampoco oculta su cercanía al Gobierno. "Soy kirchnerista, disiento con su política social", aclara.

La semana pasada, un hombre que dijo ser Narváez atendió a LA NACION desde un teléfono celular que suministró Fucks. Desde Miramar "en campaña", según aclaró, descargó toda su artillería contra De Narváez. "Me llamo Narváez, no De Narváez. Pensar que la gente se va a confundir es subestimar al electorado", dijo. "No entiende que trabajamos por la solidaridad. Los truchos no somos nosotros, sino él", afirmó, haciendo mención a la nacionalidad colombiana de De Narváez, dato que no le impide por cierto ser candidato. Ayer, su vocero informó que hoy dará una conferencia de prensa en la zona de Tribunales, con marcha hacia la Cámara Nacional Electoral incluida.

¿De dónde salió esta vocación política? Narváez recurre a la mística. "Soy creyente, evangelista, y desde un grupo hacemos trabajo social en las villas", explica. ¿Y el Gobierno? "Hicieron mucho por los pobres, pero militamos junto a los que no tienen salud ni trabajo", asegura.

Espera un buen resultado el día de los comicios. "No podemos competir contra los grandes aparatos, pero como evangelistas pensamos que Dios está de nuestro lado", se ilusionó.

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