De Narváez mira de cerca a su socio político

A Francisco de Narváez no le gustó nada que Felipe Solá se reuniera a solas con Daniel Scioli media hora antes del encuentro que formalmente el Gobernador tuvo con Unión-Pro en el marco del diálogo político.
Mucho menos enterarse de que los contactos entre el ex mandatario y su sucesor siguieron vía telefónica con, al menos, un par de contactos más. Tanto en el gobierno como en el felipismo admiten estas charlas, mas no detallan cantidad ni contenido.

"De Narváez tiene autoridad para decir que le cayó mal la reunión previa de Felipe y Scioli, pero nosotros no podemos opinar de la reunión de él con Cobos", trinó uno de los hombres de Felipe. En efecto, la charla del Colorado con el vicepresidente también fue motivo de celos y rencillas internas.

La sospecha de acuerdos individuales por debajo se incrementaron cuando los diputados provinciales del felipismo prácticamente confirmaron que formarán su propio bloque en la Legistaura.

Si bien la escisión no se traduciría –por ahora- en el Senado, la división en la Cámara baja tiene, para el denarvaísmo y el macrismo, tufillo a acuerdo con Scioli. De hecho, el bloque de Unión Peronista nunca se mostró demasiado opositor al gobierno provincial. Un legislador actual de esa bancada confiesa a La Tecla que "quizá pongamos reparos en algunos proyectos puntuales, pero la idea es acompañar".

Habrá simulación para no hacer la cosa tan evidente, pero el acuerdo corre por rieles derechos. Para marcar alguna diferencia, hay seguidores de Solá que prefieren aducir que "son muy optimistas en el gobierno cuando dicen que los felipistas van a jugar con ellos, aunque Felipe siempre da juego libre; los va a dejar actuar, va a respetar lo que piensen como bloque salvo en los grandes temas, además, va a estar a pleno con la Cámara de Diputados de la Nación".

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