De Narváez hace pie en territorio pingüino

De Narváez hace pie en territorio pingüino
El diputado bonaerense viajó a Río Gallegos invitado por el combativo Sindicato de Petroleros Privados. Y tendió puentes con Sergio Acevedo, ex kirchnerista.
Francisco De Narváez viajó hasta la provincia en la que nació y gobernó tres veces Néstor Kirchner; dijo que que "el PJ carece de liderazgo"; consolidó su vínculo político con el Sindicato de Petroleros Privados de Santa Cruz y hasta intentó sumar a un ex aliado K, el ex gobernador Sergio Acevedo. De Narváez, vencedor de Kirchner en las últimas elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires, volvió a desafiar al ex presidente con una provocadora gira proselitista por la ciudad de Río Gallegos.

"Muchos funcionarios kirchneristas deben explicar el aumento sideral de sus patrimonios", aseguró el diputado del Peronismo Federal, en plena sede del Sindicato de Petroleros Privados de la Cuenca Austral, dirigido por Marcelo Turchetti. La excusa de la visita de De Narváez a Río Gallegos fue una invitación de ese combativo gremio.

Desde hace dos meses, el ex dueño de Casa Tía se entrega a un tour semanal que alterna una visita al conurbano bonaerense y otra a alguna ciudad del interior. El doble juego le permite mantener vivas sus dos ambiciones políticas: la central y más pública, ser el gobernador de la provincia de Buenos Aires; la otra, más íntima y privada, ser candidato a presidente de la Nación.

Ayer, antes de explorar el gremio de los petroleros y augurar que "hay un peronismo que termina y otro que comienza", De Narváez concretó un intenso recorrido por Río Gallegos. A la mañana, habló en una radio local. Después, paseó por la avenida Roca, la principal de la capital provincial, y paró a tomarse un cortado en el popular café Mónaco. De ahí, fue hasta el municipio de Gallegos, donde charló brevemente con el intendente radical Héctor Roquel. Y todo sin recibir, demasiados, insultos de parte de quienes, unos años artás, votaron tres veces a Kirchner para gobernador y una vez para intendente.

El desembarco de De Narváez en Santa Cruz fue más ambicioso. El martes pasado, el diputado llamó al celular de Sergio Acevedo, vicegobernador de Kirchner por nueve años y luego su sucesor, hasta que ambos se pelearon definitivamente. En 2006, Kirchner, entonces presidente de la Nación, logró que Acevedo abandone la gobernación de Santa Cruz y la ruptura se consagró.

"Te quería saludar y avisar que voy a ir a Río Gallegos", se presentó De Narváez. En rigor, ya se conocían. En 2002, compartieron un almuerzo en el quincho de Gerardo Conte Grand, un histórico peronista, ex integrante del llamado Grupo Talcahuano y hoy ladero de Elisa Carrió.

Vía celular, De Narváez le preguntó a Acevedo su opinión sobre la actualidad política y económica de la provincia. La charla telefónica fue amable pero la reunión entre los dos anti kirchneristas, al día siguiente, no se pudo concretar. Acevedo no estuvo ayer en Gallegos.

El ex vicegobernador de Kirchner, además, actualmente colabora con Fernando "Pino" Solanas. Pero, para Acevedo, eso tampoco imposibilita mantener un diálogo político con De Narváez.

"Por ahora, no hay ninguna construcción política con De Narváez. Igual, todo aquel que sume a un armado programático en temas de minería, petróleo y reformas institucionales para Santa Cruz, avanza en nuestro camino y puede sumarse", explicó Acevedo a este diario y, rápido, aclaró que "en realidad, podemos relacionarnos con cualquier fuerza política salvo con Frente para la Victoria". En eso, al menos, coincide con De Narváez.

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