De Narváez dice que sólo ganando por seis puntos evita el riesgo de fraude.

De Narváez dice que sólo ganando por seis puntos evita el riesgo de fraude.
"Para asegurar el triunfo tenemos que estirar la ventaja", repiten en su entorno.
Hace trece días, el equipo de campaña de Francisco de Narváez hizo una medición que abarcó 3560 casos en el conurbano, Mar del Plata, Bahía Blanca y La Plata. La encuesta dio tres puntos abajo de Néstor Kirchner. Ayer, en el búnker de Las Cañitas hubo un instante de euforia: el replay del trabajo, casi dos semanas después, otorgó 3,7 puntos arriba del ex presidente. "Tenemos que llegar a seis de diferencia para que no nos puedan ganar ni haciendo fraude", se oyó poco después en una parrilla que está a metros de las oficinas, en la que todos los mediodías se analizan los números de la campaña.

Esos números emergen por estas horas como una obsesión. "Cuidar los votos, pedirle a la gente que vaya a votar con la boleta y concentrarnos en los indecisos para sacar esos puntitos que nos faltan para que no nos puedan ganar de ninguna manera", dicen quienes integran el comité de campaña. "De ninguna manera" es una sutileza. En rigor, hoy por hoy en la intimidad se dice que "el fraude es tan enemigo como Kirchner".

El cálculo que hacen en el entorno del candidato de Unión-PRO es que, si las sospechas de concretan, el oficialismo no podría obtener con maniobras fraudulentas "más de tres o cuatro puntos". Por eso, insisten, "tenemos que estirar la ventaja a seis".

No es casual que anoche, al cierre de esta edición, se debatía que, más que un acto de cierre, la estrategia para los días que restan de campaña tiene que concentrarse en el reparto de boletas. El propio de Narváez lo hará el jueves, antes de la veda, a modo de cierre electoral (Ver Un cierre...).

El crecimiento en las encuestas y la instalación pública de De Narváez (la consultora que trabaja para el empresario marcó en La Matanza un nivel de conocimiento del 95%) originaron que en su discurso se incorporara la palabra victoria: "Vamos a ganar y a ser muy prudentes desde el día después", dijo.

"Después de la elección todos juntos tenemos que trabajar para devolverle la confianza a la gente y colaborar con el gobierno de Cristina Fernández desde el poder legislativo resolviendo los problemas y no generando conflictos innecesarios", añadió.

Más allá de las palabras del candidato, en su entorno le transmitirán la precaución de no mostrarse triunfalista antes de tiempo. Es más: en las próximas horas tendrán los resultados de una nueva medición, con el perfil de los indecisos, y buscarán mecanismos para conquistar a esa parte del electorado. En el último sondeo de Unión-PRO dio que los indecisos trepan al 17%.

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