De Narváez apuesta al reparto de boletas para evitar trampas.

Se concentrará en prevenir el tan temido fraude; disminuirá la intensidad de la propaganda en TV.
Francisco de Narváez blandiendo una boleta. Francisco de Narváez entregando una boleta. Francisco de Narváez poniendo una boleta en el bolsillo del votante. Esta es la imagen que Unión Pro pretende consolidar la última semana antes de las elecciones con la idea de que la boleta es el instrumento del cambio que postula. Además, porque si el votante lleva su boleta al cuarto oscuro evita tomar una trucha o que desaparezcan cuando quiera votar.

"El fraude se ha transformado en nuestro principal enemigo", dicen los que planifican la campaña de Unión Pro. La lógica es la siguiente: por primera vez -afirman- sus propios encuestadores les dan una ventaja de 4 puntos sobre Néstor Kirchner, por lo que piensan que lo importante en la última etapa de la campaña es "cuidar lo obtenido".

Por eso creen que la mejor vacuna contra el fraude es facilitar las boletas a los electores. Tienen con qué, pues imprimieron 100 millones de boletas. Piensan de este modo porque las encuestas les mostraron que la razón por la que los votan es porque ven en ellos la oposición a los Kirchner.

"Francisco, personalmente, va a repartir boletas y a hablar de la necesidad de que todo el mundo la tenga y la lleve al cuarto oscuro como el remedio más eficiente para evitar el fraude", explican los planificadores de la campaña electoral.

Otra decisión para los últimos días de campaña es bajar la intensidad de los spots publicitarios para evitar una saturación entre los televidentes. "Es parte del plan de medios", explican en Unión Pro.

Además, insistirán en el desafío a Néstor Kirchner para que participe de un debate televisivo. No tienen ninguna información sobre si la confrontación tendrá lugar, pero sueñan con exhibir allí "los dos modelos de país". De lo que seguro no van a hablar esta semana es de las privatizaciones. Mauricio Macri dejó descolocado a De Narváez cuando planteó la semana pasada el retorno al modelo privatizador. Fue perjudicial para la alianza, analizan en Unión Pro. De Narváez aclaró que no se oponía a que el Estado administrara empresas, sino a la forma en que gasta la plata y criticó que "las empresas nacionalizadas las condujeran amigos del Gobierno".

Agotada la etapa de la presentación de propuestas, De Narváez se centrará en el conurbano.

No habrá un gran acto de cierre de campaña. Concentraciones multitudinarias en el Luna Park u otro estadio huelen a kirchnerismo para Unión Pro. Por eso harán más caminatas por el conurbano. Un grupo de creativos está pensando dónde se harán esas recorridas, para que sean representativas de un sector, como los jubilados, o de un lugar, como el pueblo más pequeño de la provincia.

En parte se cruzarán con Gabriela Michetti compartiendo algunas caminatas, en la provincia y en la ciudad de Buenos Aires, pero el Pro de la ciudad tiene otro plan para cerrar las elecciones: su ya clásica maratón de 24 horas de propuestas y recorridas por la ciudad. Ambos socios políticos tienen necesidades diferentes: De Narváez pelearle a Kirchner y Michetti consolidar su ventaja en la Capital.

Eso sí, el domingo 28 a la noche, De Narváez y sus socios Mauricio Macri y Felipe Solá, junto con Michetti, estarán reunidos esperando el resultado electoral en Costa Salguero, donde sueñan con festejar. Los tres.

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