El narcotráfico, eje de la visita de Obama a México

El narcotráfico, eje de la visita de Obama a México
Antes de su arribo, la Casa Blanca designó a un "zar de fronteras"
WASHINGTON.- Por primera vez como presidente de Estados Unidos, y a punto de cumplir los 100 días en funciones, Barack Obama pone pie en tierra latinoamericana, con el objetivo declarado de iniciar una "nueva etapa, más dialoguista", en la relación hemisférica.

Obama hará hoy la primera escala de su gira, antes de llegar mañana a Trinidad y Tobago para la Cumbre de las Américas, en México, donde crece el temor por la guerra entre carteles de la droga en la frontera. Y el pánico de Estados Unidos de que esa violencia incontrolable salte el cerco y se instale en su territorio.

Lo nuevo es que ambos países han sincerado responsabilidades en la alarmante escalada. "El 90%de las armas que usan los narcotraficantes viene de Estados Unidos", admitió, hace unas semanas, la secretaria de Estado, Hillary Clinton.

"Si los carteles son tan poderosos es, justamente, por las armas que pueden comprar", dijo el presidente Felipe Calderón.

La mayor cooperación y corresponsabilidad frente a la violencia sin precedente de la narcoguerra es el principal cambio en el discurso de Washington hacia México. Y se espera que, un día después, Obama traslade ese mismo sentido de corresponsabilidad cuando, en la Cumbre de las Américas, se aborde la crisis económica (ver Pág. 4).

No se trata de responsabilidades menores. A los carteles mexicanos se le decomisaron hasta lanzamisiles fabricados en Estados Unidos. "Incluso encontramos uniformes y armas del ejército estadounidense", reveló, en su momento, Calderón.

La gravedad de la situación no implica soluciones fáciles. El flujo de armas de Estados Unidos a México es un "problema complicado" de detener, según admitió uno de los directivos de la Agencia Antidrogas Estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés), Anthony Placido.

Otras cosas sí pueden hacerse. Un día antes de la llegada de Obama, Washington dio otra señal de apoyo a México en su lucha contra el crimen organizado, al declarar que los bienes de tres de los carteles más poderosos pueden ser embargados y decomisados en Estados Unidos.

Se trata de bienes correspondientes a los carteles conocidos como Sinaloa, La Familia y los Zetas, a los que se define como los más temibles y violentos en una narcoguerra que ya ha causado 8000 muertos en todo el país en menos de dos años.

No fue el único gesto. El gobierno de Obama nombró ayer al ex fiscal Alan Bersin un "zar de fronteras", encargado de la vigilancia en el límite sur. Su misión será supervisar todas las políticas destinadas a erradicar la violencia del narcotráfico en la frontera y de combatir el tráfico de inmigrantes indocumentados.

Un enfoque distinto

La ministra de Seguridad Interna, Janet Napolitano, hizo el anuncio en la ciudad fronteriza de El Paso, adonde concurrió junto con la secretaria de Estado, Hillary Clinton, para manifestar su compromiso con la guerra contra los carteles.

"Esto es todo un cambio. El fin de las referencias a una «guerra contra las drogas» y la designación de un zar más preocupado por reducir el daño que por atacar las fuentes de abastecimiento evidencian una nueva apertura a un enfoque distinto", dijo Michael Shifter, vicepresidente de Diálogo Interamericano, un think tank dedicado a la política hemisférica.

La seguridad será la cuestión dominante, pero no la única. También se prevé que la agenda incluya el problema migratorio, un asunto sensible para México por los más de 11 millones de mexicanos que viven en Estados Unidos.

Obama también buscará restaurar heridas abiertas recientemente, cuando funcionarios estadounidenses declararon a México un "Estado fallido", con pérdida de control sobre su territorio, diagnóstico que el gobierno de Calderón rechazó.

"México no es un Estado fallido; Estados Unidos no puede darse el lujo de tener uno al sur de su frontera. Por eso ahora dice que la batalla es de ambos", comentó Lorenzo Meyer, analista del Colegio de México.

Un día antes de su llegada, cientos de agentes resguardan la zona de la capital mexicana en la que Obama permanecerá menos de 24 horas.

"La visita de Obama representa un mensaje de la importancia que tiene México para Estados Unidos. Y de su deseo de cooperar en seguridad", dijo Jorge Chabat, experto en seguridad del Centro de Investigación y Docencia Económicas.

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