Narcotráfico: investigan a empleados de la secretaría antidrogas

Narcotráfico: investigan a empleados de la secretaría antidrogas
Un juez cree que hay una organización marginal
Más temprano que tarde, por lo menos dos empleados de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) tendrán que explicar ante el juez federal de Quilmes, Luis Armella, por qué había casi siete kilos de cocaína escondidos en una camioneta del organismo.

Entre los empleados investigados por la Justicia está el chofer de José Ramón Granero, director de la Sedronar, un organismo dependiente de la Presidencia de la Nación.

El juez Armella y su equipo de colaboradores sospechan que podría existir, dentro de la Sedronar, una organización marginal dedicada al traslado de estupefacientes secuestrados en operativos oficiales.

"Todo indica que la droga encontrada aquí no pertenece a la misma partida que la secuestrada en un operativo de Santa Fe y que no había cocaína en la camioneta cuando le fue entregada como depositario judicial a la Sedronar. Debemos esperar los resultados de unos peritajes comparativos. Después alguien va a tener que ser indagado", dijo a LA NACION uno de los investigadores. Cuando el hallazgo se hizo público, a fines del año pasado, Granero ofreció una explicación. Dijo que la cocaína había sido olvidada en la camioneta, secuestrada tras un procedimiento antidrogas hecho en Santa Fe el 15 de octubre de 2007, a las 23.45. O sea, responsabilizó del olvido a quienes participaron en ese operativo. Ayer, ante la consulta de LA NACION, voceros de la Sedronar insistieron en la hipótesis de que la droga pertenecía al operativo santafecino.

Ante la sospecha, el juez envió un equipo de investigadores a Santa Fe para que les tomaran declaración a todos los funcionarios policiales y testigos que intervinieron en el operativo y en la requisa de la camioneta.

Según fuentes judiciales, la cocaína secuestrada en Santa Fe, se comprobó ahora, era de superior pureza y estaba envuelta en paquetes rectangulares; la que se secuestró en el interior de la camioneta, en una tapicería de Avellaneda donde había sido dejada por un empleado de la Sedronar, se encontraba en envoltorios cilíndricos atados con un hilo verde; además, éstos estaban numerados, como si ya hubieran sido secuestrados en un procedimiento.

Voceros de la Sedronar explicaron que la diferencia en la calidad de la cocaína se debería a que, con el paso del tiempo, ésta podría haber perdido calidad.

"Hay que avanzar con cautela, para llegar hasta donde tenemos que llegar", dijo una fuente del juzgado.

Tirar de un hilo

Fue Angel Eduardo Bay, dueño de la tapicería de autos El Porvenir, en Cabildo al 1900, en Avellaneda, el que descubrió la cocaína. Según el expediente, ­al que tuvo acceso LA NACION, el 30 de octubre del año pasado, a las 8.30 de la mañana, Hernán Claudio Aboy, de 34 años, dejó la camioneta de la Sedronar en el lugar. Se trataba de una Peugeot Partner blanca, patente DSN 123. Aboy era cliente de Bay.

Bay declaró: "Lo conozco del barrio, porque tanto su padre como él eran clientes míos desde hacía 20 años". El tapicero también dijo que sólo ese día se enteró de que su cliente trabajaba en la Sedronar y de que ésa era la primera vez que le llevaba un auto de un organismo público. "Me pagó 100 pesos y me pidió una factura a nombre de la Sedronar", dijo.

Hacía dos años que Aboy era chofer del organismo antidrogas. Al parecer, Carlos Oreiro, de 64 años, jefe de Automotores de la entidad y chofer de Granero, le habría pedido al empleado que se encargara de arreglar la camioneta. Había que reparar el asiento y la alfombra. Así que aquella mañana del 30 de octubre el chofer fue a la tapicería. La mujer de Bay recibió la camioneta y Aboy le dictó el número de su teléfono celular. Por las dudas.

Bay empezó a desarmar el asiento y vio un hilo verde. "Cualquier persona que hubiese revisado la camioneta lo tendría que haber visto", diría luego a la Justicia. Pensó que algún chapista había olvidado un taco de madera dentro del zócalo. Entonces tiró del hilo verde. Pero no era un taco de madera.

Camioneta cargada

El hilo verde rodeaba un paquete cilíndrico envuelto con cinta de embalar beige. Había más paquetes. Más tarde, la Justicia encontraría 14 panes y dos tizas: 6,960 kilos de cocaína, con una pureza de entre el 45 y el 99,9%.

Pero esa mañana Bay decidió cerrar la camioneta y llamar a Aboy. "Le dije que la camioneta estaba cargada. Eso pasó a las 11. A las 11.30 llegó el jefe de Automotores", declaró el dueño del taller. El jefe de Automotores, Oreiro, llegó con otro chofer, Fernando Salcito, de 43 años.

Según el relato de Bay que se lee en el expediente, cuando llegó Oreiro, le mostró lo que había encontrado en la camioneta y volvió a cerrarla. "El llamó a su jefe, de apellido Granero -declaró Bay-. Entonces, el jefe de Automotores me dijo que su jefe iba a mandar una comisión policial. El que estaba nervioso era Aboy. Nunca había visto esos paquetes. Nunca le había pasado algo así. La situación la manejaba el jefe de Automotores."

Después de ese día, Bay no tuvo más noticias de sus clientes. "No apareció ni el padre de Aboy, que tenía que traer un auto", dijo.

Cuando llegó Nahuel Rennes, secretario del juzgado de Armella, a Oreiro se lo veía sorprendido e indignado. Le dijo que tenía que viajar a Corrientes con esa camioneta para visitar centros de rehabilitación y, de paso, a su hijo. Según la causa, en la charla, Oreiro resaltó el problema que habría tenido si "el hallazgo hubiera tenido lugar durante el viaje en cuestión". El mismo problema, en otra jurisdicción.

Fue entonces cuando desde la Sedronar se dijo que alguien podría haber olvidado la cocaína en la camioneta, ya que ésta había sido cedida por la justicia santafecina luego de ser secuestrada en el operativo antidrogas ocurrido la noche del 15 de octubre de 2007.

Con las pruebas recabadas hasta el momento, los investigadores de la justicia federal estiman que es improbable que alguien haya olvidado la droga. "Les tomamos declaración a todos los que intervinieron en el operativo de Santa Fe y dijeron que los compartimientos en los que se encontró la droga en el taller de Avellaneda no estaban", dijo un investigador.

LA NACION repasó las declaraciones de esos testigos. "No, no recuerdo los hilos verdes", dijo uno. Otro: "Metieron mano por todos lados. Sacaron el asiento y la alfombra". Un policía declaró: "No recuerdo haber visto tales hilos. De haber existido, los tendría que haber visto". Otro oficial, consultado sobre los zócalos donde Bay encontró los panes, sostuvo: "No, eso no. El auto lo revisé yo y no le vi anormalidad".

Gabriel Di Nicola y Ramiro Sagasti

En Santa Fe hubo juicio y condena

* En Santa Fe, la causa donde se investigó el hallazgo de clorhidrato de cocaína ya es historia. Hubo un juicio y la persona que conducía la camioneta Peugeot Partner blanca, patente DSN 123, fue condenada. La noche del 15 de octubre de 2007 fue detenido Nicolás Bustamante Acuña en el cruce de las rutas 34 y A102, a la altura de la ciudad de San Lorenzo. En el utilitario que conducía se encontraron 26 kilogramos de cocaína distribuidos en 28 panes. El 28 de julio pasado, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 2 de Rosario condenó a Bustamente Acuña a cuatro años y medio de prisión.

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