Los narcos le arruinan el día patrio a Calderón

Sicarios de los carteles de la droga asesinaron pacientes en un centro para adictos de Ciudad Juárez, la más violenta de México.
El despliegue de 10 mil policías y militares no alcanzó para neutralizar en Ciudad Juárez la violencia de los carteles de la droga, que cumplieron con la tradición de sumar muertos a las celebraciones por el Día de la Independencia. Esta vez, la lista sumó 24 víctimas, diez de ellas en una clínica para la recuperación de adictos y otras cinco en un bar del centro de esta ciudad fronteriza con Estados Unidos. El presidente Felipe Calderón encabezó el festejo central por el día patrio en la plaza del Zócalo, en la capital, donde desfilaron unos 13.500 miembros del Ejército y de la Armada.

Las celebraciones nacionales comenzaron en la noche del martes con la tradicional ceremonia del Grito, evento que rememora el llamamiento del cura Miguel Hidalgo a la insurrección en la madrugada del 16 de septiembre de 1810 y que se reproduce en todas las plazas públicas del país. Este año, el gobierno de México había tomado medidas extras de seguridad ante el temor de que se produjeran atentados como el registrado en 2008 en Morelia, capital del estado de Michoacán. En esa población, de la que es oriundo Calderón, un grupo de sicarios de Los Zetas, brazo armado del cartel del Golfo, arrojó dos granadas contra los vecinos que celebraban en el centro de la ciudad. Ocho personas murieron y más de un centenar resultaron heridas en el mayor atentado indiscriminado contra la población civil por parte del narcotráfico.

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