Nanclares descartó la reforma judicial propuesta por Jaque.

Nanclares descartó la reforma judicial propuesta por Jaque.
El presidente de la Corte calificó como de "corto vuelo" los proyectos que proponen controles a la eficiencia de los jueces. "No sirven para solucionar nada", se despachó.
El presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Nanclares, descartó los tres proyectos que el Ejecutivo había enviado a la Legislatura como una manera de mejorar la eficiencia del Poder Judicial.

Reunido con la comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales del Senado, Nanclares se despachó en contra de la propuesta del Gobierno al decir que son ideas que no suman nada y hasta las calificó de "corto vuelo".

Por eso, los legisladores que trabajaban sobre estos temas intentarán buscar la eficiencia desde otro lugar, pero ya sin pensar tanto en las propuestas enviadas por el gobernador Celso Jaque a principios de junio.

Con el episodio de ayer, se terminó de sellar el enfrentamiento entre la Justicia y el Gobierno que tiene como principal fogonero al secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán.

Cuando el Ejecutivo envió los proyectos -uno para regular la antigüedad, otro para examinar a los jueces y el tercero para regular la feria judicial en relación con el desempeño de cada juzgado - los legisladores se negaron a tratarlos por la cercanía de las elecciones. El mismo Nanclares no quiso acudir a discutirlos con el mismo pretexto.

Hace unos días, en charla con este diario, Cazabán lo acusó de querer regular la agenda legislativa primero y, más tarde, de no militar la reforma propuesta.

La respuesta llegó hoy cuando, muy enojado, el presidente de la Suprema Corte no sólo llevó todas las mejoras realizadas en la Justicia durante su gestión sino que criticó duramente las ideas propuestas por el Ejecutivo, a las que desestimó totalmente aduciendo que fueron presentadas como grandes cambios pero que, en realidad, no "sirven para solucionar nada".

"El secretario general de la Gobernación dijo que yo no milité la Reforma cuando si hay algo por lo que me he preocupado es por cambiar el Poder Judicial. Creo que la reforma judicial es algo mucho más importante que estos tres proyectos de corto vuelo", dijo el presidente de la Suprema Corte, quien no ocultó su malestar por las acusaciones que desde el Gobierno se vienen haciendo en contra de la Justicia y contra su persona en particular desde hace tiempo.

"Nadie puede decir que yo me he quedado en mi despacho sin trabajar al respecto", expresó.

Uno por uno, Nanclares bajó el pulgar a los proyectos presentados por el Ejecutivo. De la evaluación de los jueces aseguró que introduce un elemento de mala convivencia con las autoridades políticas debido a que no existe un ente evaluador macro y pueden aparecer suspicacias.

Sobre el límite al pago de la antigüedad, expresó que es inconstitucional y sólo dio crédito parcial a la posibilidad de quitar la feria judicial a quienes no cumplan pero dentro de un contexto macro.

En cambio, Nanclares aprovechó para presentar estadísticas del aumento de las causas en los últimos veinte años en relación con la cantidad de juzgados creados en el mismo tiempo. El caso más benigno es que en la Justicia de Familia los casos se incrementaron 187% entre 1985 y 2008, mientras que el último juzgado creado fue hace 13 años.

"Los juzgados civiles resuelven 130% más de causas que hace 20 años con la misma estructura", sostuvo el administrador general del Poder Judicial, Alfredo Segura, quien también advirtió que prácticamente no hay plazos vencidos en los juzgados pero que eso está a punto de suceder debido al colapso judicial y a que la tecnología no puede solucionar todos los problemas.

Nanclares, además, enumeró las más de cincuenta mejoras realizadas durante los últimos tres años, algunas de ellas valoradas por organismos internacionales. La elaboración de una nueva ley orgánica de Tribunales es otro de los cambios que ya están en marcha y en la que los legisladores se interesaron para poder trabajar en conjunto.

De este modo, después de la exposición de la Justicia, la idea fue intentar mejoras de la mano del Poder Legislativo pero ya sin cuestiones impuestas desde afuera y, mucho menos, presentadas a modo de ataque directo.

Así, hubo consenso en la necesidad de buscar soluciones intermedias a la hora de sancionar a los jueces y de controlarlos (ahora sólo está el Jury de Enjuiciamiento o los apercibimientos privados) como un modo de aceitar el trabajo de los tribunales. El tiempo dirá quiénes realmente tienen la intención de mejorar el funcionamiento judicial.

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