Naidenoff volvió a cuestionar la lectura electoral del kirchnerismo

Durante la sesión por la reforma "política" el senador nacional Luís Naidenoff manifestó que el oficialismo del 28 de junio a la fecha, interpretó de una manera muy particular el mensaje de la gente: "La gente ha dicho que hay que profundizar el modelo"; y en esa línea, se avanzó con la sanción de leyes transcendentes para la Argentina sin el acompañamiento de los partidos de la oposición. Lo cierto es que esta ley fue sancionada en Diputados con el rechazo unánime de todo el arco opositor", advirtió.
En esta misma línea el formoseño advirtió que "no estamos reformando la política. Esta es una simple reforma electoral. Estamos reformando cuestiones electorales con visiones cortoplacistas, con especulaciones mezquinas. Reformar la política es avanzar en un proceso de abordaje de temas que este proyecto no contempla: no contempla la boleta única; la situación de las candidaturas testimoniales; la declaración de principios centrales, que tiene que ver con la esencia de valores republicanos que debe ser receptada de manera uniforme en el país. Implica también darnos la oportunidad de discutir la necesidad de desterrar institutos que son perversos en muchas provincias argentinas. Tal el caso de la Ley de lemas, las reelecciones indefinidas, pero tratándolas seriamente. No puede ser que en nuestro país contemos con intendentes o con gobernadores que andan por la vida como monarcas electivos".

Por otro lado, el legislador radical recordó que "el federalismo de concertación tiene que ver con los pactos, con los acuerdos. Pero pareciera que, en nuestro país, las palabras "pacto" o "acuerdo" están prohibidas. Si este Senado de la Nación y este Congreso sancionaron, a través de una ley de adhesión, una ley de responsabilidad fiscal que, justamente, ha puesto freno o encaje a la deuda y al gasto de las provincias y éstas adhirieron, ¿por qué no podemos tener la capacidad de lograr sistemas uniformes y de que no se desnaturalice el voto. ¿Por qué no podemos desterrar estas prácticas perversas?".

Respecto de las candidaturas testimóniales, Naidenoff recalcó que "el 28 de junio, asistimos a una fiesta de irrespetuosidad hacia el ciudadano común, con gobernadores que son tales pero que asumen y que no asumen; con algunos que dicen que asumen y no lo hacen; con actores que vienen, que se involucran… Fue vergonzoso. Estamos supuestamente reformando la política y no abordamos el tema de las candidaturas testimoniales".

"Lo que posibilitó una reforma política con consenso, como fue la de 1994, y en el marco del diálogo: para citar algunos aspectos, fue el fortalecimiento del régimen federal, el acortamiento del mandato presidencial de seis a cuatro años, la reelección por un solo período, la elección del tercer senador por provincia, la reducción del mandato de senador de nueve a seis años, la institucionalización del Defensor del pueblo de la Nación, el reconocimiento de la preexistencia étnica y cultural de los pueblos originarios, la autonomía de la Ciudad de Buenos Aires y la elección directa del jefe de gobierno porteño.

Eso fue reformar la política, eso fue acordar y consensuar sin temores, de cara a la sociedad, pero con el compromiso de que hay que avanzar en un proceso de mejora de la calidad institucional", prosiguió el formoseño.

El senador hizo mención también a que "si alguna vez claudicamos con materias pendientes de esa propia reforma, la negligencia es nuestra. Y si hay un hiperpresidencialismo que se coadyuva en función de también un hiperdisciplinamiento, quizás, es tiempo de reflexionar cuál es el límite del disciplinamiento político en la Argentina".

Por último, haciendo honor a las palabras del doctor Alfonsin, Naidenoff expresó que "la democracia se reciente en su funcionamiento si una determinada fuerza política se considera investida de un rango especial del que están excluidas las demás, si asume para sí la representación exclusiva de los intereses nacionales o la encarnación exclusiva del espíritu democrático o cualquier otro de los exclusivismos que tanto han abundado en la pasada vida argentina.

No habría democracia sino un pacto democrático fundamental que nos comprometiera a todos los partidos y sectores a reconocernos partícipes de un sistema compartido de normas que establecieran entre los grupos, más allá de sus diferencias, una base insoslayable de convivencia. El gobierno entiende que la política es confrontación; el diálogo el entendimiento y el acuerdo es letra muerta. Claro está que para lograr acuerdos se necesitan de líderes que tengan visión de país y la capacidad y el convencimiento de anteponer, ante sus propios intereses personales, los intereses generales de la Nación", finalizó.

Comentá la nota