Nadie se suicida en política; pero a veces se llega muy cerca del precipicio

Por Fernando Alonso

Cuando Néstor Kirchner anunció la semana pasada que insistirá en impulsar la reforma del sistema financiero puso en jaque al sector de la economía que mejor respondió a la crisis internacional y fue esencial para mantener la estabilidad monetaria del país incluso en un contexto de grave enfrentamiento con los sectores productivos encargados de generar las divisas que garantizan la estabilidad política.

El propósito declarado para encarar la reforma del sistema financiero es el mismo que se utiliza en cada avance sobre sector o empresa: que representan el pensamiento de la dictadura, que están en una actitud golpista, que no quieren compartir la renta que corresponde a todos los argentinos.

Muchas veces se interpretó como un mérito del presidente del Banco Central, Martín Redrado, convencer a Néstor Kirchner que no existe estabilidad política sin estabilidad monetaria. Y los hechos parecían dar la razón: pese a que Néstor quiso siempre un dólar recontraalto, permitió que Redrado maneje la política de las microdevaluaciones que evitaban bruscas corridas al dólar de la mayoría de los ahorristas.

La administración Kirchner también entendió que los argentinos ahorran en dólares fuera del sistema sin importar la rentabilidad y para garantizar los billetes creó un fuerte cerrojo para que las importaciones (que apuntaban a crecer por efecto de la apreciación del peso) caigan mucho más que las exportaciones (que se desplomaron por efecto de la caída de precios de commodities, de la crisis externa pero fundamentalmente del enfrentamiento del Gobierno con el sector productivo).

No importó el costo económico –ni el político de enfrentarse a Brasil– de las medidas tomadas en el frente externo: la premisa de "estabilidad monetaria garantiza estabilidad política" fue más fuerte.

Se puede aceptar que fue un acierto: desde que asumió, la administración de Cristina Fernández resistió una fuga de divisas de 46.000 millones de dólares, equivalente a todas las reservas acuñadas por el Banco Central, sin sobresaltos. En la previa a la caída de la convertibilidad, la fuga de divisas –financiada con endeudamiento público convalidado por el Fondo Monetario itnernacional– llegó a los 20 mil millones de dólares.

En un clima internacional convulsionado, con bancos históricos necesitando del rescate público para evitar la quiebra tanto en Estados Unidos (dólar), como en Gran Bretaña (libra), Francia y Alemania (euro), Japón (yen) , ningún banco argentino (peso) necesito de salvataje.

Hubo claramente una prudente política regulatoria del Banco Central y comercial de los bancos privados, que significó que los ahorristas acepten quedarse en pesos en el sistema.

El sistema financiero refleja quizás como pocos otros sectores de la economía la incidencia de la "incertidumbre política"

En el sector productivo, cuando se toman decisiones por ejemplo de inversión después se sostienen en el tiempo aún en medio de períodos de turbulencia por los altos costos que implican el parar y arrancar.

Distinto es para un ahorrista –pequeño, mediano y fundamentalmente grande– que ante la más mínima incertidumbre busca proteger el capital y está dispuesto a esperar si es necesario otros dos años antes de volver a tomar riesgos siempre medidos.

La contrapartida, a depósitos cortoplacistas es que el crédito se vuelve escaso y caro y también cortoplacistas. Aparentemente ahí apunta la reforma financiera que impulsa Néstor Kirchner, a crear mayores regulaciones para que los bancos presten más, a menos tasas y a largos plazos.

Por ahora, se sabe de la reforma lo que anticipó el diputado electo Carlos Heller y pasa por definir a los servicios financieros como servicios públicos y "poner a los bancos al servicio de la gente".

Tiene correlato con la visión minimalista de la economía K: aislados del mundo, atacando a las grandes empresas, financiar el consumo y no la producción y apoyarse en la CAME que compartió cartel con la dictadura y el menemismo como expresión del empresariado nacional

Lo interesante es que los directivos de bancos aprendieron del trámite que permitió la rápida sanción de la ley de medios y saben que será necesario quedarse y dar el debate en busca de mejorar el texto; porque si la administración Kirchner quiere la ley con este o con el Congreso pos 10 de diciembre, la va a lograr, aún a riesgo de desarmar el sector que le garantizó la estabilidad política.

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