Nadie habla del caso Sofía en la Justicia Federal

RIO GRANDE.- Las autoridades judiciales federales de la ciudad, tras definir su competencia en la causa Sofía, tienen entre manos la investigación desde el pasado lunes, aunque llamándose a silencio ante una opinión pública ávida de novedades.

Ante la hipótesis de un evidente secuestro que obligó a la causa a cambiar de jurisdicción, son pocas las respuestas existentes ante los numerosos rumores y conjeturas, lo que es propio de la cautela con que deben manejarse las autoridades, sobre todo a pocas horas de contar con el caso en sus estrados.

El problema reside en los numerosos interrogantes y la decisión que han adoptado la jueza Federal, Lilian Herráez y el fiscal Marcelo Rapaport, en no dialogar con la prensa, sin siquiera designar un vocero para brindar algún tipo de contención ante tantas dudas planteadas, o simplemente para controlar la información que pudiera generarse y eventualmente perjudicar el éxito de la investigación.

Un error del cual supieron aprender los investigadores de la Justicia provincial en los primeros días de instrucción del caso, y que muestra que las autoridades de lo que era el apacible Juzgado Federal, se han visto sobrepasados por un caso de mayor envergadura.

Prohibido hablar

Incluso cabe repudiar medidas ordenadas por la jefatura local de la Gendarmería, que está a cargo de la guardia de seguridad en el edificio de la Fiscalía sobre la avenida San Martín, donde se dispuso la prohibición de ingreso a la prensa.

La medida de jefes que parecen querer rememorar épocas oscuras, impide el acceso de la prensa a la Fiscalía, como sí lo puede hacer cualquier ciudadano, y allí directamente se le niega cualquier solicitud y consulta.

Esta situación la sufrieron varios periodistas que se acercaron ayer por la mañana, con un gendarme que llevó esta orden de sus superiores a un extremo ridículo, cuando ese medio trató de dialogar con el fiscal Rapaport en la vereda de la Fiscalía, en plena vía pública.

Una vez que Rapaport se excusó de poder brindar información alguna, el gendarme anotició a un periodista de este medio que estaba terminantemente prohibido hablar con el Fiscal, haciendo una interpretación de las órdenes que limita con la locura y la ausencia total de sentido común.

Medidas y actitudes que es de esperar se vayan modificando con el correr de las horas, por parte de funcionarios que llevan años de apacible tarea judicial y que ahora deben responder a las expectativas de todos.

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