Nadal, tomátelo con Soderling

Rafael Nadal perdió por primera vez en su carrera en Roland Garros. El sueco Robin Soderling lo dejó afuera en octavos de final (6-2, 6-7, 6-4 y 7-6) y acabó con un reinado que comenzó en el 2005. Ah, el último tie break terminó 7-2 para el sueco. En la edición 2009 del mundial de polvo de ladrillo, habrá un nuevo campeón. ¿Será Delpo?
A partir de ahora no hay que olvidar este nombre. Histórico. Increíble. Completamente impensado. Estas y muchas frases más podrían describir a la gran hazaña que acaba de conseguir el sueco Robin Soderling en Roland Garros. Porque el número 25 del mundo consiguió lo que hasta ahora nadie había conseguido: le ganó a Rafael Nadal, y le cortó la racha de 31 partidos ganados consecutivos en el torneo más importante sobre polvo de ladrillo, donde el español no había resignado ni un set desde la final con Federer en el 2007 y había salido campeón en las últimas cuatro ediciones, las únicas que disputó.

Asombroso. Resulta difícil explicar por qué el resultado fue a favor del ahora jugador del momento, porque después de esto Soderling no es el mismo tenista ¿mediocre? de antes, claro está. Quizá esto tenía que sucederle al sueco para marcar un antes y un después de una carrera exitosa que comienza hoy, o quizá fue simplemente un muy mal día del mallorquín que buscaba su quinto título consecutivo en el Grand Slam parisino y ahora se vuelve a su casa sin la torta y con una sensación de rabia inexplicable. Lo cierto es que la diferencia se vio plasmada especialmente en la cantidad de tiros ganadores, ya que el nuevo ídolo del polvo (había sido derrotado en las tres presentaciones entre ambos) terminó con un total de 68 winners, contra 35 de Rafa, a pesar de que, irónicamente, en los no forzados lo superó (56 contra 27).

El mundo del tenis se rinde a sus pies. Quien había llegado sólo hasta tercera ronda el año anterior, el mejor resultado que alcanzó en las cinco veces que disputó el torneo, hoy es el rey de los reyes sobre arcilla. Ni el propio romperécords podía seguramente entender los puntos que entregó tontamente a lo largo de los cuatro sets, especialmente en el último tie-break, como devoluciones a la red y tiros anchos que nunca se habían visto en este Nadal, el señor perfección hasta hoy, y el ahora no invencible y ningún cuco sobre su superficie preferida.

No, no hay que olvidar este nombre. Tal vez el deportista más nombrado por estas horas no termine festejando frente a Davydenko en la próxima instancia de Cuartos de Final. Tal vez fue sólo una cuestión del destino, para aquellos que creen en él. Habrá que esperar para ver qué sucede con esta historia. Pero el sueco ya es campeón. Consiguió lo que todos quieren, ganó su campeonato personal y, en tres horas y media, es el nuevo candidato al título. Además, claro, de dejarle un poco más libre el camino a Delpo...

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