Nadal impuso toda su jerarquía ante Ferrer y levantó su quinta corona en Barcelona.

El español Rafael Nadal conquistó su quinto título consecutivo en el torneo de tenis de Barcelona al derrotar por 6-2 y 7-5 a su compatriota David Ferrer, que al igual que en 2008 debió conformarse con ser finalista.
El número uno del mundo encadena así su segundo pentacampeonato seguido tras hacer lo mismo en Montecarlo. En Roma, la próxima semana, buscará su cuarto título, mientras que en Roland Garros tiene también la opción de levantar su quinto trofeo.

Nadal sólo ha perdido en una ocasión en Barcelona, en la segunda ronda del torneo de 2003, cuando apenas tenía 16 años.

El número uno del mundo, que sólo cayó tres veces en los últimos 133 partidos sobre arcilla, sumó hoy su título número 24 sobre una superficie en la que reina sin oposición.

"Es un sueño para mí, nunca me hubiera imaginado ganar cinco veces aquí", aseguró Nadal, pese a que prácticamente repite la misma letanía de semana en semana.

"No me aburro de ganar. Ojalá fueran cinco más", advirtió el tenista. "Conseguir algo que nadie antes ha conseguido me hace una ilusión especial", aseguró el número uno del mundo, que ya batió el año pasado el récord de títulos ganados en Barcelona.

A sus 22 años, sólo una renuncia parece poder evitar que siga ampliando la marca. "Felicito a Rafa y, si no estoy el próximo año en la final, le felicito otra vez porque seguro que gana", bromeó el mismo Ferrer sobre la pista del Real Club de Tenis.

Ferrer se ha estrellado los tres últimos años frente al mismo muro, en 2007 en semifinales y en 2008 en la final. "Se tendrá que lesionar para poder ganar", dijo resignado el número 13 del mundo.

Nadal empezó ya rompiendo el servicio de su rival en el primer juego del partido, que se disputó sobre un sol dubitativo, a veces presente y a veces ausente tras las amenazantes nubes que habían descargado abundante lluvia por la mañana.

"Intentaré dar lo mejor de mí, si no estoy muerto", dijo Ferrer antes de la final. Quizá se acordó de sus palabras durante el cambio de lado, porque en el siguiente juego recuperó el break perdido.

Sin embargo, Nadal, que calificó el duelo como su "mejor partido sobre arcilla del año", siempre devuelve el golpe cuando uno cree que el peligro ha pasado. El número uno del mundo no sólo volvió a romper el servicio de Ferrer, sino que casi dejó noqueado a su rival.

El campeón se disparó hasta poner un 5-1 en el marcador que prácticamente liquidó el set.

Ferrer salvó la cara ganando su segundo juego, pero no pudo evitar que Nadal cerrara la primera manga con el primer ace del partido.

El número 13 del mundo cambió su camiseta blanca por una naranja en la segunda manga. Quizá buscando cambiar la dinámica de una final que parecía camino de terminarse muy rápido.

Sin embargo, la reanudación del partido fue un calco del principio. Nadal rompió el servicio de Ferrer, que lo recuperó en el siguiente juego y lo entregó de nuevo en el tercero.

"¡Qué mal, por dios!", gritó desquiciado el finalista de 2008, que había asegurado que ganar hoy a Nadal sería una sorpresa incluso para él.

Nada parecía indicar en ese momento que lo fuera a conseguir, pero, como aseguró su víctima en semifinales, el chileno Fernando González, Ferrer es un "guerrero", así que aprovechó una ligera grieta en la solidez mostrada hasta entonces por Nadal y volvió al partido.

Recuperó el break en el cuarto juego y, en el siguiente, se puso por delante 3-2 por primera vez en el partido. El segundo set sería digno de una final.

Ferrer pudo aguantar hasta el 5-5, pero es ahí, en esos momentos clave, donde Nadal es un jugador diferente a todos los demás. Ferrer salvó dos de los tres puntos de break que concedió a su rival, pero el tercero ya fue demasiado.

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