Que nada interrumpa el placer de endeudarse

Por Jorge Oviedo

Toda la esperanza de Néstor Kirchner para mantener el nivel de actividad económica el año próximo está puesta, insólitamente, en la deuda. Amado Boudou convenció al matrimonio gobernante de que con liquidez más abundante en los mercados internacionales, el año próximo hasta la Argentina, con sus malos antecedentes, podría conseguir dinero voluntario, incluso si hace sólo lo mínimo que los Kirchner están dispuestos a hacer.

Deuda para construir, ampliar, hacer obra y, además, no anotarla como deuda. Es el plan y está en el presupuesto 2010. Además, la ley que limitaba el endeudamiento provincial sufre limitaciones.

Es, como mínimo, curioso. El Gobierno y las provincias renunciaron a tomar fondos cuando no lo necesitaban. Se prometieron hacer dieta justo después de almorzar. En cuanto les volvió el apetito se dijeron que no hacía falta ser tan estricto. Lo hace la Nación al "sacar" la ley cerrojo, anunciada como inamovible no hace demasiado tiempo.

La necesidad hace cambiar algunos planes que los Kirchner anunciaron en su momento como "una cuestión central". El gobierno del matrimonio patagónico vivió como si nunca hubiera que pagarle nada al Club de París y a los bonistas que no aceptaron el anterior canje, pero ahora, necesitados de financiamiento, vuelven sobre sus pasos. Boudou parece tener el respaldo de Néstor Kirchner para llevar adelante estos planes.

En las últimas semanas, dio muestras de que su margen de acción es importante en esta materia, lo que, en principio, muestra más el interés de los Kirchner que un poder interno del ministro. Fue Boudou el que salió al cruce de las informaciones surgidas de la propia administración que aseguraban que se venía la reforma del sistema financiero. La idea era nacionalizar depósitos y créditos, y fijarles un objetivo social.

Boudou, en diálogo telefónico con Radio El Mundo, subrayó: "Por ahora, no hay nada de eso". El broche final llegó cuando Néstor Kirchner dijo en Córdoba, ante un grupo de seguidores, que no habría tiempo este año para tratar la ley en el Congreso.

Nada debe perturbar la política de volver a los mercados a recoger lo que, para la conducción de Economía, puede ser el retorno de una alta liquidez, que podría llevar a los más arriesgados a colocar recursos incluso en un país tan riesgoso como la Argentina.

Eso ocurrirá si la economía de los Estados Unidos continúa repuntando y, por lo tanto, los dólares siguen saliendo hacia destinos más rentables, al percibir que el riesgo baja.

En el mercado internacional, el consumo, que es lo que menos cae en una recesión y lo que primero se recupera, mostró algunos signos alentadores, de acuerdo con los datos de un informe distribuido por Deloitte a sus clientes. "La industria del consumo masivo está dando señales de un recuperación lenta y trabajosa, pero recuperación al fin", señala, y agrega que a la estabilidad en los mercados financieros y a las primeras señales de recuperación real se sumaron dos factores positivos adicionales para las economías emergentes: por un lado, una revitalización de los flujos de capitales a esos mercados. Sin una normalización financiera, ese flujo no podrá ser aprovechado por la Argentina, y por eso Boudou quiso impedir que publicaciones del exterior titularan que la Argentina nacionalizaría su sistema bancario.

Por ahora, ha tenido éxito. Habrá que ver qué pasa si, como creen los pesimistas, la recesión retorna y no hay fondos externos disponibles.

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