Nada es casual

No son casualidades. Las condenas a Víctor Hermes Brusa y Edgardo Storni, en el último mes de 2009 y en la misma ciudad no son coincidencias azarosas.
Ambos figurones santafesinos ostentan récords para nada envidiables. Brusa, es el primer magistrado condenado por delitos de "lesa humanidad" por los mismos tribunales que recorrió con aires de aristócrata ante la mirada cómplice e indiferente de sus pares que siempre supieron de su historia y nunca hicieron nada.

En el caso del sacerdote Storni, su récord es internacional, ya que se trata del primer Obispo de América Latina condenado por abusos sexuales. Storni no sólo gozó de impunidad igual que Brusa, sino que la clase política en su gran mayoría, los medios capitalinos salvo honrosas y contadas excepciones le rendía pleitesía a la vez que le temían y obedecían. Prueba de eso es la solicitada que el 23 de diciembre de 1994 apareció en espacio "cedido" en el diario El Litoral bajo el tíitulo de "Vecinos de Santa Fe en la función pública" dando su apoyo a monseñor. La primera firma era la de Jorge Obeid, que nunca se arrepintió de ello como no lo hizo de otras cosas, tal vez más comprensibles por la edad y los tiempos que corrían.

La solicitada respondía a la nota que dos días antes había publicado Rosario/12 en la que se anunciaba que "el Vaticano investigaba a Storni por serias inconductas". Al día siguiente el corresponsal de este diario en la ciudad le preguntaba a Storni y el obispo le contestaba "me enteré por el diario", cuando en rigor había hecho todo lo que estuvo a su alcance para evitar que José Arancibia se instalara en Santa Fe, y fue así que el Obispo de Misiones se radico en Paraná, en la casa de Estanislao Karlic, un cura de otra estirpe que le facilitó el trabajo de entrevistar a más de 50 jóvenes que tenían para contar los arrebatos de Edgardo Storni.

Al poco tiempo al periodista citado le armaron una "causa justificada" para echarlo de El Litoral donde trabaja desde antes de la salida de Rosario/12 lo que derivó en un juicio laboral que fue favorable al periodista que fue acusado de "robar primicias" para dárselas al suplemento de Pagina/12. El patrocinante del periódico santafesino era Otto Spuller, abogado también de Carlos Reutemann que apenas pudo lo nombró en la Corte Suprema de Justicia. Ambos, Spuller y Reutemann besaron varias veces el anillo de monseñor.

Han pasado un par de semanas del fallo de Brusa y menos de una de la sentencia a Storni. Esta vez no hubo solicitadas ni muestras de apoyo a los condenados. Sería ilusorio suponer que la sociedad santafesina maduró súbitamente y que los que lo saludaban al "culón" así le decían a Brusa en los partidos de rugby o en los clubes de vela tomaron conciencia de que el amable contertulio era nomás un torturador. La mayoría lo supo desde siempre.

O en el caso del clérigo, resulta inexplicable cómo nunca antes un familiar de sus víctimas varios de ellos integrantes de familias patricias prefirieron el silencio aún y a pesar de la felicidad y salud de sus hijos. Son cuestiones privadas, pero la trascendencia pública de los delitos cometidos hicieron que hasta el encubrimiento que intentó el Cardenal Mejía cardenal argentino a cargo del archivo del Vaticano sucumbieran ante la abrumadora evidencia. Como todo "castigo" el Papa Juan Pablo segundo lo relevó del cargo en la diócesis santafesina, y lo mandó a un retiro pagado con los impuestos de la ciudadanía a lo largo de los 7 años que duro el proceso judicial. Storni tiene ya 73 años, la ley le concede el arresto domiciliario, por lo que es probable que siga viviendo en La Falda, en la confortable residencia que sus pares del episcopado le proporcionaron. A propósito, ¿dijo algo el Cardenal Jorge Bergoglio, que se indigna tanto con las retenciones y no se olvida de pedir castigo en cada una de sus homilías?

El tumultuoso 2009 se cerró con dos buenas noticias. Un interesante precedente para transitar este 2010, el del bicentenario, y modestamente el de los 20 de Rosario/12 que hace 15 años publicó lo que hoy la justicia devela de Storni, y cuyos periodistas contribuyeron a mantener encendida la llama del "juicio y castigo" como hace también más de una década al publicar la primera nota al represor "Tucu" Costanzo en la que mandó al frente a la patota del Segundo Cuerpo que está a la espera de la condena con que la justicia federal cerrará esta historia. Nada es casual

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