Nación troll

Nación troll

Una de las apuestas para la comunicación electoral en estas elecciones fue WhatsApp, la red de mensajería no tuvo el impacto esperado pero el Gobierno no le suelta la mano y LaTecla.info accedió a vídeos exclusivos. Además, el rol de los trolls en la campaña y la búsqueda por no perecer ante los bots y las fakes news.

La campaña electoral de este año prometió, en la antesala, tener una figura novedosa en lo que respecta al armado de estrategias y difusión de mensajes. Con el antecedente de los actos comiciales que proclamaron presidente a Donald Trump en Estados Unidos y a Jair Bolsonaro en Brasil, WhatsApp (WA) prometía ser una de las herramientas centrales a la hora captar adhesiones o fortalecer vínculos con el electorado argentino. Así, la aplicación de mensajería instantánea se sumaría a las ya consolidadas redes sociales: Facebook, Twitter, e Instagram.

Vale destacar que, otra red social de mensajería, Telegram, no generó mayor impacto en la ciudadanía de a pie. La misma suerte corrió para WhatsApp en su debut en campañas proselitistas y el intento de generar burbujas de comunicación con mayor robustez que la interacción directa que propone Twitter, por ejemplo.

En ese sentido, los especialistas en comunicación política y electoral remarcaban que entre los beneficios de WA, picó en punta que un comentario disidente puede ser cercenado, o incluso, quien piensa diferente puede optar por salir por sus propios medios. En el mundo “Tw” o en Face”, las ideologías disidentes acaban en una confrontación donde se pueden producir decenas de mensajes cruzados entre los bandos. La pelea es habitual, cosa que no se da en los grupos de WhatsApp, donde el debate, en caso de existir, no se prolonga por más que unos pocos minutos. El factor grupo cerrado es la clave. “WhatsApp refuerza este efecto de burbuja”, señaló en su momento Andy Tow a LaTecla.info, y añadió: “lo que se refuerza es esa vinculación íntima o más personalizada, donde uno participa en comunidades mucho más pequeñas, y eso es lo que refuerza este efecto de ‘secta’”.

Sin embargo, la apuesta a WA no tuvo el efecto esperado y el territorio por excelencia de los trolls y bots, Twitter, volvió a ser la figura central de la campaña en redes.

A pesar de ello, en el equipo nacional no bajan los brazos en lo que respecta a la utilización de la red social de mensajería y la difusión de videos. Lejos de la primera prueba (en diciembre de 2018), un mensaje con 81 motivos “para votar a Macri” que salió desde los celulares de funcionarios de los ministerios y se difundió en todos sus contactos, la divulgación se cerró a grupos menores y seleccionados por cada funcionario.

Inclusive, la propagación de mensajes por WA se fortaleció tras la dura derrota de las PASO, pero con un objetivo diferenciado. La victoria ante Todos parece depender de un milagro, y con dicho escenario es central mantener un número importante de adhesiones. LaTecla.info tuvo acceso a varios de los vídeos pergeñados por los estrategas de Juntos por el Cambio. Todos mantienen una linealidad retórica que oscila entre “ser Venezuela”, “corrupción”, “la República” y “la damos vuelta”. Tal como coincidieron los especialistas en comunicación Mario Riorda, Andy Tow y Analía del Franco, de esa manera el Gobierno busca mantener su nucleo duro de votantes y llegar a octubre con un apoyo del 30 por ciento que lo mantenga como oposición desde diciembre.

Bajo el mismo objetivo, darle robustez a la relación con “los propios” se mueve el mundillo de los trolls y bots en los últimos días. Por caso, un estudio de Pez Comunicación arrojó que, luego de las PASO, se utilizaron unos 10 mil bots para instalar en Twitter consignas en apoyo al presidente Mauricio Macri y de rechazo al kirchnerismo.

El informe al que accedió este medio señaló que un 12,9% de las cuentas que participaron de #YoVotoMM fueron bots, un 14,5% en #FraudeK y un 16,8% en #24A (y sus derivaciones #24AEnTodoElPaís, etc.). En todos los casos los bots produjeron entre el 18% y el 21% del volumen de la conversación, mostrando un alto grado de concentración. En definitiva, el 10% de las cuentas produjeron el 61% del volumen total de la conversación.

Claro está, el bot no tiene la misma funcionalidad que el troll. El primero busca “aportar interacciones (favoritos y retweets) a cuentas troll o a cuentas reales, con el objetivo de brindarles mayores posibilidades de visualización, mayor llegada, pero también para generar una idea de que el volumen de usuarios que apoya la campaña es más grande de lo que realmente es”, explicaron desde Pez Comunicación. En tanto, los trolls son usuarios que se esconden detrás de perfiles donde no muestran su verdadera identidad y pueden tener diversos fines, desde provocar, publicar información falsa o bien encarar campañas de apoyo.

Sin embargo, el troll corre la misma suerte que WA y pierde terreno ante la aparición de las Fake News. Allí, para su divulgación e instalación, los bots ganan por un cuerpo de ventaja. Así lo sostuvo Gastón Douek, conocido como “el Señor de los Trolls” a La Nación. “Twitter te suspende cuentas por cualquier cosa, hoy no tienen ningún sentido. Si hoy quiero ensuciar a alguien, armo una granja de bots, los hago tuitear a favor de esa persona y los denuncio después”, detalló.

Allí, el frente de Todos demostró haber aprendido de los errores de 2015 y 2017 con un nuevo planteo en redes. En definitiva, la oposición utilizó sus cuentas para convocar a sus seguidores a “sumarse” y “ser parte de la campaña”. Es decir, esquivo el uso a mansalva de trolls y le dio la posibilidad a usuarios reales sin militancia territorial de sumarse a la militancia en las redes desde la comodidad de sus hogares y con sus celulares como herramienta para llegar a otros usuarios. De esa manera, se aseguró trolls reales, con baja posibilidad de suspensión de cuentas.

La comunicación política en la era de las nuevas tecnologías tiene un rol central en las campañas electorales. La dirigencia sabe que debe aggiornarse a los constantes cambios de paradigmas comunicacionales, y más a la hora de ganar elecciones o mantenerse en el debate. El futuro ya llegó.

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