La Nación promete sólo 70 de los $ 300 millones que necesitaría Mendoza

La Secretaría de Agricultura prometió ayuda, pero menos de lo que se requiere para compensar la caída en los precios frutihortícolas. Darán subsidios y créditos blandos. Gobierno garantizó $ 0,10 por kilo al damasco.
El Gobierno nacional garantizó el envío de $ 70 millones a la provincia destinados a sostener las pérdidas del sector agrícola local estimadas en unos $ 300 millones por los magros precios.

Este anuncio fue la única señal concreta de la reunión de urgencia mantenida ayer entre el ministro de Producción, Guillermo Migliozzi, junto a Carla Campos, subsecretaria de Producción Agropecuaria de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación (Sagpya), funcionarios locales, legisladores provinciales y representantes de diversos sectores productivos como del damasco, ajo, ciruela, olivos, durazno, cerezas y también empacadores e industriales.

Los únicos que sí tuvieron buenas noticias, aunque mucho menos de lo esperado, fueron los productores de damasco a quienes el Gobierno les dará $ 1,5 millón para subsidiarles 10 centavos por kilo como compensación ante la caída en los precios.

En un clima de cierta tensión con todo el agro en clima de protesta, el Gobierno recibió las demandas de los sectores productivos, quienes vislumbran, ya antes del período de cosechas, pérdidas importantes, escasa rentabilidad y una marcada desorientación ante la demanda de los mercados internacionales.

El subsecretario de Programación Agroalimentaria del Ministerio de Economía de Mendoza, Pablo Gómez Riera, explicó que, según sus cálculos, la provincia necesita unos $ 300 millones para hacerle frente a la crisis del sector, por lo que la promesa nacional terminó dejando gusto a poco.

"Mendoza recibirá $ 70 millones de la Nación como ayuda con lo que se puede armar un paquete de medidas para el ?fondeo' del Fondo de la Transformación", señaló el funcionario, quien advirtió que dicho dinero será para todos: para los pequeños productores habrá subsidios y para los industriales habrá préstamos con tasas diferenciales para capital de trabajo.

Productores sin salida

Los cerca de 700 productores locales de damasco, que tienen una superficie de 2.000 hectáreas con 20 toneladas -en promedio- de producción, recibirán $ 1,5 millón de subsidio directo. Lo que no se confirmó fue el precio base de 40 centavos por kilo que anunciara el lunes por la noche el ministro de la Producción, Guillermo Migliozzi.

Esto significa que: sobre el precio pautado entre los productores y los industriales, sea cual fuere, el Gobierno les dará 10 centavos al productor de damasco. Pero el agravamiento de la crisis en los sectores productivos ha generado que aún no hayan precios determinados de mercado, por lo que asegurar un subsidio de 10 centavos por kilo no resulta una solución, según confirmaron a Los Andes productores del sector a la salida de la reunión con el Gobierno.

En sintonía con el reclamo, Gómez Riera sostuvo que "no hay precio de referencia de los productos. Hasta hace 4 meses la tonelada de pulpa de damasco valía $ 1.890 y ahora sale $ 700 y encima las industrias todavía tiene stocks sin vender del año pasado".

Demanda no hay y sí stocks en las industrias, por lo que en las próximas horas funcionarios del Gobierno deberán definir con ellas un precio de compra que no afecte al productor, o al menos que deje conformes a ambas partes.

"El Gobierno nos pide que no ganemos, que sigamos trabajando la finca, pero estamos en una situación dramática", dijo Daniel Quistapace, productor de damascos.

La caída generalizada de los precios frutihortícolas de Mendoza, como consecuencia de la crisis internacional y el tipo de cambio, las altas retenciones que sufre el sector y las condiciones impositivas y laborales, han generado pérdidas estimadas en $ 300 millones frente a la actual estructura de costos de la producción.

Frente al reclamo y a lo acuciante de los tiempos que marca la maduración de la cosecha, el Gobierno anunció ayer que instrumentará subsidios y créditos blandos en un plazo muy corto para intentar dar una salida a esta situación que se generaliza.

Pero lo cierto es que la magnitud de la crisis afecta ya a toda la cadena productiva y de comercialización, que sigue reclamando una solución aún sin respuesta.

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