La Nación achica gastos pero no envía plata

Un análisis realizado por el economista Nadín Argañaraz pone bajo la lupa que el retaceo de fondos nacionales a las provincias no es sólo un modo de poner de rodillas a los gobernadores.
En realidad, las transferencias de dinero que no son parte de la coparticipación y algunas leyes especiales –como es el caso del Programa de Asistencia Financiera o las transferencias para la Caja de Jubilaciones– son uno de los pocos rubros en que la Nación puede limitar el aumento desmedido de su propio gasto público.

El director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) analizó el gasto nacional del mes de octubre que, aunque aumentó 16 por ciento, se desaceleró fuertemente respecto de meses anteriores (en setiembre había subido 23,1 por ciento).

Argañaraz explica en su informe que la mayor parte de los gastos nacionales (como los sueldos, las jubilaciones, etc.) son muy inflexibles a la baja.

Si necesita frenar la crecida del gasto, tiene que apelar a otros rubros, que son, según Argañaraz, los subsidios al sector privado, las transferencias discrecionales corrientes (acá entran partidas a provincias y municipios) y la inversión real directa. "Esos son los factores explicativos relevantes de la desaceleración que tuvo el gasto en octubre", sostiene Argañaraz. Las transferencias al propio sector público cayeron en octubre 18 por ciento. Parte de esos ahorros de la Nación son los fondos no enviados a Córdoba.

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