Nace una nueva etapa: la "desmorenización"

Por: Guillermo Laborda

Los mercados locales deberían festejar desde hoy el inicio de una nueva etapa: la «desmorenización» de la economía. Podrá ser inminente o demorarse semanas, pero el resultado de las elecciones de ayer marcará también el final de la política económica oral que ejerce el secretario de Comercio Interior.

Ya el jueves y el viernes a última hora, hubo compras importantes de inversores extranjeros apostando a este nuevo contexto doméstico. En cierta medida jugaban con las cartas marcadas, ya que habían contratado a las principales encuestadoras para anticipar el resultado de ayer. Los primeros boca de urna, cerca del mediodía, con resultados a favor de Néstor Kirchner, no alteraron las expectativas de inversores: sabían de antemano que el electorado joven, el menos kirchnerista, iba a votar entre las 16 y las 18 horas.

En realidad, las apuestas se hacían en paralelo apuntando a 2011, con el posicionamiento de candidatos pro mercado para las elecciones presidenciales. Haciendo un análisis inverso: ¿puede Néstor Kirchner inyectar una dosis mayor de «morenización» de la economía? Imposible. En el Congreso, aun cuando los nuevos diputados asumen recién el 10 de diciembre, el impacto de los comicios se va a sentir. Nadie levantará la mano fácilmente. Hasta ahora se votaba tejiendo alianzas que ya no se tienen. Se esfumaron. Esto es en Diputados. Y en Senadores la situación se torna más compleja para el oficialismo. Pensar en aprobar desde hoy una ley de estatización de Aerolíneas Argentinas, y ni hablar de la de las AFJP, es imposible. Sólo vendrán, de ahora en más, proyectos de mantenimiento, como el Presupuesto 2010, en los que podría no haber más espacio para los superpoderes. Incluso hasta jueces federales ahora podrían recuperar valentía perdida.

«Hasta el 28 esta oficina es una unidad básica», decía Guillermo Moreno a los empresarios que lo visitaban en su despacho de Diagonal Sur solicitándole autorización para el aumento de precios. Esto dio alimento a la leyenda urbana de que una «desmorenización» de la economía viene de la mano de una alta inflación. Falso. Con una fuerte recesión, los aumentos de precios rozan el 15% en la Argentina (una más para el Guinness de la economía mundial). Incluso el secretario de Comercio Interior agravó la recesión con su particular ley del «1 a 1» por la que obligaba a empresas a exportar un dólar para poder importar otro dólar. Los anuncios de inversión que hicieron las compañías afectadas también fueron testimoniales en cierto sentido, sólo con el fin de calmar al funcionario. Hasta el país estaba a punto de ser sancionado por la Organización Mundial de Comercio por las trabas introducidas a las exportaciones. Y hasta quedó en el olvido lo firmado en Londres en la cumbre del Grupo de los 20, respecto de la no imposición de trabas aduaneras que pudieran agravar la recesión mundial. También las prohibiciones de despedir personal que introdujo el «think tank» de la Secretaría de Comercio Interior eran eludidas en empresas, premiando a los cesanteados con indemnización adicional si en realidad renunciaban a su cargo. Así evitan el acoso oficial. A INDEC o maquillaje de números, las empresas respondían con un INDEC y medio, maquillando sus propios despidos.

Ahora, tras el desbarajuste fiscal de los últimos tres meses (junio incluido), el Gobierno deberá introducir un ajuste mucho mayor que el esperado inicialmente si es que no se quiere entrar en un 2010 inmanejable en materia de pago de los vencimientos de la deuda. Allí todo se deberá mover en torno a un severo ajuste fiscal, un retorno al Fondo Monetario que encabeza Dominique Strauss-Kahn o la mencionada «desmorenización» a fondo de la economía. Quizás haya una combinación de los tres factores. La «desmorenización» podría acercar a la Argentina al retorno a los mercados internacionales de crédito. Había quienes recordaban que la Argentina, antes de la intervención de Guillermo Moreno en el INDEC en enero de 2007, tenía un riesgo-país de sólo 400 puntos, es decir, casi un tercio de los 1.100 puntos en los que oscila en la actualidad. Puede acusarse a la crisis internacional de parte del incremento, pero la mayoría se la asignan al auge de Moreno y la estatización de las AFJP. Cabe recordar que Moreno hasta había perdido el aval de uno de sus mentores, Julio De Vido, quien hizo circular hace 15 días la posibilidad del retorno de Miguel Peirano (un «desmorenizador» de la primera hora) al Ministerio de Economía. La aparición del secretario de Comercio Interior en el acto de cierre de campaña el jueves en La Matanza pudo haber convencido a los últimos indecisos. Se menospreció en el Gobierno el impacto negativo en la sociedad la difusión todos los meses de la inflación minorista del INDEC que agregaba una dosis de ira y rechazo a las políticas oficiales.

En lo que respecta al tipo de cambio, de corto plazo, deberían verse ligeros retrocesos. De corto plazo. Es que las tendencias inflacionarias de fondo en la economía se mantienen. Hay que agregar aquí que las negociaciones salariales con los gremios vienen convalidando un alza del 20% que se traslada a precios por más política monetaria que se introduzca. Y el Gobierno está ahora con menor capacidad de negociación con Hugo Moyano. Pero al mismo tiempo, pensar que el líder de la CGT va a ceder en sus reclamos de aumentos porque se alineó y perdió con Néstor Kirchner es otro elemento del surrealismo. Entra todo en un paquete de negociación integral, con el nuevo PJ que nació ayer y el sector empresario que ahora recuperará también su valentía.

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