Mutación: 2.000 ex AFJP son ahora inspectores de AFIP

• FLAMANTES ESTATALES TIENEN 40 AÑOS PROMEDIO Y GANAN $ 5.000. MÁS OPERATIVOS CONTRA EMPLEO EN NEGRO
«Si la persona que ingresa al country dice ser empleada doméstica, que trabaja en la misma casa durante tres horas diarias: ¿debe registrarse?, ¿corresponden aportes? Estos interrogantes deben resolver en la segunda evaluación del año los ex empleados de las AFJP que pasaron a integrar la AFIP. Hoy esas 2.000 personas son parte de un cuerpo de inspectores todo terreno. Gracias a sus inspecciones, en parte, el ente recaudador asegura que más de 305.000 empleados del país fueron inscriptos en el régimen de blanqueo laboral. En la AFIP estudian ahora cómo seguir incentivándolos, si con el cobro de comisiones por empleado registrado o con la suba de la recaudación.

Los ex AFJP mantuvieron el sueldo que tenían en la actividad privada, lograron sobrepasar la resistencia original de sus nuevos compañeros y hoy reciben capacitación con evaluaciones.

El titular de la AFIP, Ricardo Echegaray, se proponía conseguir la máxima inscripción posible a la moratoria fiscal y al blanqueo laboral en particular. «Los inspectores con los que se contaba antes eran 400 para todo el país. Su perfil era puramente recaudador y por lo tanto sus metas eran cuantitativas. Hoy, con los ex AFJP, tenemos más de 1.000 personas recorriendo la Capital y más de 800 en el interior. Y su objetivo es convencer a los empleadores para que se inscriban en la moratoria, de manera de evitar multas», explicó a este diario Iván Budassi, a cargo de la Dirección Federal de Recursos de la Seguridad Social.

Para este fin, el perfil de «los nuevos» era ideal. Aunque no tenían experiencia en la labor, los ex AFJP conocían algo del sistema previsional y eran esencialmente vendedores. El día en que llegaron, los ex AFJP fueron recibidos por Echegaray y Budassi, que les dieron la bienvenida y le explicaron su futuro trabajo de forma muy directa. «Todos a la calle». En esa primera etapa no se tendría en cuenta su puesto anterior, ni la edad ni el género. Aunque cobrara uno el doble que otro, la tarea de ambos sería presentarse en un comercio, pedir planillas, relevar empleados.

Entre los 2.000 nuevos inspectores hay equilibrio entre cantidad de mujeres y hombres, tienen un promedio de edad de 40 años y el promedio de sus sueldos es de $ 5.000. En materia salarial, hay ganadores y perdedores. Un grupo, por ejemplo, trabajaba además de para la AFJP, para la parte de seguros del banco o la ART, y esa parte de sus ingresos no estaba contemplada en la ley que los incluyó en la AFIP. La ganancia pasó, sin embargo, porque se constituyeron en empleados públicos, lo que en definitiva garantiza estabilidad. En la AFIP, además, los sueldos son altos, de los mayores en el Estado. Y existe un fondo común, atado a la recaudación, que se reparte entre los empleados y se suma a su sueldo básico. Por eso también el sindicato se resistía a la llegada de más empleados, y más al darse en épocas de retracción en la recaudación.

El «todos a la calle» quería decir exactamente que hasta que termine la moratoria laboral (su vencimiento fue extendido hasta fin de año) había que concentrarse en sumar adhesiones, en advertir a quienes se descubre en infracción que si no blanquea a sus empleados, se le aplicarán multas.

Los nuevos inspectores ya llevan capacitándose desde marzo en un curso que incluye e-learning (a distancia) con autoevaluaciones y consultas a través de correo electrónico, un manual de cerca de 600 páginas que explica básicamente qué es la AFIP, cómo es el sistema previsional y la forma en que deben realizarse inspecciones. Se calcula que la carga horaria de estudio son dos horas diarias.

En estos días los ex AFJP comenzarán a trabajar en una nueva etapa que incluirá mayores cruzamientos de datos para detectar segmentos de la economía que tienen más nivel de informalidad. Estos operativos incluyen en algunos casos la presencia de Gendarmería o Policía, ya que se trata de zonas o sectores riesgosos o inaccesibles. Por ejemplo, el trabajo rural profundo (donde los empleados en negro son el 60% del total) o los talleres textiles, muchos con mano de obra ya no informal sino hasta esclava. Budassi cree que muchos de los hasta hoy 305.000 trabajadores regularizados o promocionados en el régimen son consecuencia de los operativos. Mientras antes se hacían unas 3.500 inspecciones mensuales, hoy se hacen casi 40.000.

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