El Museo de la Memoria abre en agosto en el edificio de Moreno y Córdoba

La habilitación del Museo Municipal de la Memoria en su sede definitiva de Moreno y Córdoba se concretará en agosto. Así lo precisó el titular de la dependencia, Rubén Chababo, al indicar que el concesionario del bar temático que funciona donde operó el Comando del II Cuerpo de Ejército durante la dictadura militar se retira el 30 de mayo. De esta forma se concreta el último paso de la ley de expropiación que aprobó la Legislatura santafesina hace más de una década.
El histórico edificio de Moreno y Córdoba fue durante los años de plomo el epicentro desde donde se diseñó el secuestro y desaparición de miles de rosarinos entre 1976 y 1983. Por allí, pasaron —entre otras figuras siniestras— el ex presidente Leopoldo Fortunato Galtieri y desde allí recibían órdenes los grupos de tareas parapoliciales a las órdenes de Agustín Feced.

Con la recuperación de la democracia, primero el Concejo Municipal y luego la Legislatura santafesina aprobaron una ley de expropiación del edificio para la instalación del Museo de la Memoria.

Y tras una larga espera, Rock and Feller’s culmina el 30 de mayo su contrato de explotación comercial del bar temático para dar paso a la recuperación para el Estado democrático del edificio donde funcionó el Comando del II Cuerpo de Ejército.

Expectativa. Con estos plazos ya acordados, habrá un plazo de transición para concretar en agosto una habilitación parcial del edificio. Así, se instalará en el primer piso la muestra temporaria y en la planta baja la sala permanente. En etapas posteriores se definirán las inauguraciones del subsuelo y salas anexas donde está previsto que funcione un auditorio para conferencias.

Acondicionados los espacios, el desafío para Chababo será promover un atractivo en la opinión pública y convocar al público en una problemática atravesada por el dolor y la memoria. "No haremos un museo para los que ya conocen, sino también para los incrédulos y para contar que la condición humana tiene luces y sombras. Nuestra aspiración es que quien lo visite se lleve la idea de que es un lugar necesario en la ciudad", razonó Chababo.

Para ello, se apelará a diversas estrategias para promover el interés: una estética histórica, documentación, información y tecnología con una evocación a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y a los sobrevivientes de los centros clandestinos de detención.

Interés de las escuelas. Un dato característico que perciben desde el Museo de la Memoria (que funciona temporalmente en la sede de la Secretaría de Cultura) son las permanentes visitas escolares que tienen en su currícula lo ocurrido en la última dictadura militar. "Nos llaman permanentemente para visitar las instalaciones. Algunas veces no tenemos turnos por la gran demanda que hay por parte de las escuelas", indicaron desde la dependencia municipal.

Pero para Chababo el espacio no deberá circunscribirse exclusivamente a recordar las víctimas de la dictadura, sino que habrá una articulación con la problemática de los derechos humanos en general y su situación en la actualidad.

"Estamos con un proyecto de creación, dentro del museo, de un posgrado en el cual se pueda trabajar esta temática y con una mirada sobre la política latinoamericana contemporánea", destacó Chababo.

Hacia la sede definitiva también se trasladará la Biblioteca de Derechos Humanos que cuenta con unos 2.500 ejemplares para ser consultados. A ello se sumará a la puesta en marcha de cursos y seminarios que apuntalen las actividades.

El traslado ya es una idea que está en marcha y la cuenta regresiva comenzó de cara a agosto. Quienes transiten hoy la fachada de Moreno y Córdoba podrán leer una frase escrita en inglés que resulta auspiciosa para el Museo de la Memoria. "Deja que suceda", dicen las letras en coquetos moldes dorados. l

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