Musavi, "hijo híbrido" de la revolución de los ayatollahs

Sus seguidores ya comenzaron a llamarlo "el Gandhi de Irán". Su imagen es exhibida en alto durante las multitudinarias manifestaciones de la oposición que sacudieron a Irán en estos últimos días. Y su nombre es coreado en versos en rima que invocan a los mártires más sagrados del Islam.
Mir Hussein Musavi se ha convertido en la cara pública del movimiento, en el hombre que los manifestantes consideran el verdadero ganador de las polémicas elecciones presidenciales.

Pero en algunos aspectos él es un líder accidental, una figura moderada designada a último momento para representar un levantamiento popular en contra de la presidencia de Mahmoud Ahmadinejad. Está lejos de ser un liberal en el sentido que se da en Occidente y todavía no está claro qué tan lejos estará dispuesto a llegar en defensa de las grandes esperanzas democráticas que abraza.

Musavi (67) es un insider que pasó a la oposición y sus motivos para hacerlo siguen siendo poco claros. Estaba muy cerca del fundador de la Revolución Islámica pero enfrentado con el actual líder supremo. Algunas figuras destacadas se sumaron a sus filas, incluido el ex presidente, Ali Rafsanjani. Por ello es que no está claro qué tanto de esta batalla es una resistencia popular contra las políticas de línea dura de Ahmadinejad y cuánto tiene que ver con una lucha por el poder.

Musavi y su esposa, que jugó un destacado papel en su campaña, fueron fuertemente presionados para aceptar los resultados de las elecciones, según reveló un familiar que habló con la condición de mantener su nombre en el anonimato. Este familiar no especificó qué tipo de presión. "Son muy valientes y esperan que esta presión aumente", comentó ese familiar. "Musavi dice haber tomado un camino que no tiene retorno y está listo para hacer sacrificios".

Musavi comenzó su carrera política como un duro y un favorito del arquitecto de la revolución, el ayatollah Ruhollah Komeini. Si bien tuvo durante mucho tiempo una relación de confrontación con el actual líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Kamenei, su condición de insider hace que no represente un desafío verdadero para las instituciones básicas de la república islámica. Fue uno de los primeros en apoyar el programa nuclear iraní. Con todo, al igual que muchas de las figuras fundadoras de la revolución, cree ahora que se debe mitigar el radicalismo incendario de los primeros días de la revolución en una era de paz y construcción de estados.

"Es un hijo híbrido de la revolución" dijo Shahram Kholdi, conferencista en la Universidad de Manchester. "Está comprometido con los principios islámicos, pero tiene aspiraciones liberales". Musavi es en algún sentido una figura rara. Sereno y pausado, tiene un estilo soporífero de hablar y hasta sus más ardientes defensores admiten que tiene poco carisma. Estuvo alejado de la vida pública durante dos décadas. Es un arquitecto al que le encanta mirar películas en su casa y que durante años fue ensombrecido por su distinguida esposa Zahra Rahnavard, profesora y artista. Muchos lo describen como una figura decidida cuya dura experiencia como primer ministro de Irán durante los 80 le enseñó a no tenerle miedo a las decisiones riesgosas.

Comentá la nota