Murray, un ídolo bien protegido

Por primera vez se jugó bajo techo, con una cobertura que costó 93 millones de euros, y con luz artificial en el All England; el escocés fue el héroe de la jornada
Ayer fue el día. Recién en la octava jornada del torneo -la séptima de competencia-, como para inaugurar con todo la segunda semana de Wimbledon. A las 17.19, Amelie Mauresmo acertó su primer servicio, aunque finalmente perdió el punto y luego el partido, y se hizo historia en el court central: fue la primera vez que se jugó tenis oficialmente bajo techo en el All England.

Pero no fue sino hasta más de cinco horas después, a las 22.45, cuando esa caldera en la que se transformó el All England estalló: después de una tremenda batalla de 3h57m, Andy Murray sostuvo la ilusión británica al vencer a Stanislas Wawrinka y transformarse en el último jugador en los cuartos de final del certamen más añejo e importante del tenis mundial.

Fue, por lejos, el mejor partido del torneo hasta ahora. No sólo porque, por momentos, ambos jugaron un tenis excelente, sino por la emoción y por la incertidumbre que gobernó un encuentro que bien pudo volcarse hacia el lado del suizo, aunque el éxito fue para el escocés por 2-6, 6-3, 6-3, 5-7 y 6-3. Con la acústica de un estadio indoor , el court central detonó como una bomba cuando Murray se quedó con el match. Mientras su madre, Judy, y su novia, Kim Sears, saltaban en su box, Andy se arrodilló, escondió la cara entre sus manos y el césped quemado, lanzó la pelota con toda su fuerza hacia una de las tribunas y cuando llegó a la red para saludar a su adversario, exhausto mental y físicamente, le dijo: "Big fight" ("Gran pelea").

Tanto le costó a Murray el éxito, que en el quinto set llegó a estar 3-0, pero Wawrinka se recuperó entre su amor propio y las dudas del orgulloso escocés. Ya no llovía; de hecho, el cielo estaba despejado y hacía calor. Pero el techo seguía cerrado porque ya no había luz natural. A 300 metros de allí, casi a oscuras, sólo con la luz de la pantalla gigante, otras miles de personas saltaron de emoción en la barranca llamada informalmente Henman Hill, por quien fue cuatro veces semifinalista de este torneo. El de ayer fue un paso importante para que ese lugar empezara a conocerse como "Murray Hill".

Realmente no pudo haber mejor estreno para un techo que le dio al court central una imagen espectacular, pero que se hizo esperar mucho y se terminó usando más por la luz y por las ganas de vivir esa sensación que por la lluvia, que ayer hizo una breve aparición en una tarde de 30 grados. Fue la excusa perfecta para que el árbitro general Andrew Jarrett determinara el cierre de la estructura móvil. El techo se cerró en diez minutos, aunque el juego entre Safina y Mauresmo tardó aproximadamente 45 en reanudarse. Para cuando eso sucedió, la lluvia ya se había detenido.

Con ese humor irónico que les pertenece, los ingleses se mofaron durante una semana de la propia realidad: con techo disponible por primera vez, los días fueron cada vez mejores. Si algo marcó al certamen la semana última fue el buen clima, espectacular para lo que nos tiene acostumbrados Wimbledon. Entonces, las mil toneladas de la estructura sólo se movieron para? ofrecerle sombra al box real.

Uno de los beneficiarios diarios de la inversión de 80 millones de libras (unos 93 millones de euros) que costó el techo fue el príncipe Michael de Kent, aunque en ese sector privilegiado también ubican a los invitados especiales, como Francesco Ricci Bitti, presidente de la Federación Internacional de Tenis (ITF); los ex tenistas María Ester Bueno, Martina Navratilova y Neale Fraser; Roger Taylor, baterista de Queen, y Eduardo Moliné O´Connor, ex dirigente de la Asociación Argentina de Tenis y de la ITF.

La gente respondió como nunca al estímulo del tiempo, batiendo récords a diario: hasta ahora, 310.742 personas asistieron al torneo, 27.528 más que el año pasado, lo cual es récord absoluto. El All England fue una delicia bajo el sol, entre un verde intenso y 10.000 petunias.

El techo consiste en una tela resistente, flexible e impermeable, translúcida para utilizar la luz natural y no dar una sensación de court cerrado, aunque se instaló un sistema de luces artificiales; 16 metros separan el césped -ya gastado- del techo. El proceso de cerramiento tarda entre ocho y diez minutos, pero para que el sistema de circulación de aire deje el ambiente y la cancha en condiciones óptimas pueden pasar entre 30 y 40 minutos. Recién entonces, se puede volver a jugar. Descorrer el techo para que se vuelva a jugar al aire libre demanda la mitad de tiempo.

"Fue genial jugar bajo techo. Cuando uno juega indoor , la gente siempre se siente más, pero tener a 15.000 personas apoyándote todo el tiempo es increíble." Así se sintió Andy Murray, un héroe bien cubierto.

* Los cuartos de final femeninos; caídas argentinas

Desde las 9 de nuestro país, se enfrentan Safina vs. Lisicki (la alemana es la revelación), Azarenka vs. Serena, Venus vs. Radwanska y Dementieva vs. Schiavone. Ayer, Lucas Arnold y Gisela Dulko perdieron en el dobles mixto frente a Bob Bryan y Samantha Stosur por 6-1 y 6-4; entre los juniors, Facundo Argüello perdió con el croata Dino Marcan por 3-6, 6-1 y 6-3; hoy, por la 2» rueda, Agustín Velotti jugará con Maximilian Neuchrist (Austria).

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