Murió Rojas

Murió Rojas
El ex gobernador falleció ayer a los 64 años por una afección respiratoria. Gobernó San Juan entre 1992 y 1994. Lo velan con honores.
Inmediatamente después de que Juan Carlos Rojas juró por Dios, la Patria y los Santos Evangelios al mediodía, los partidarios presentes en la bandeja de la Legislatura entonaron la marcha peronista. Minutos antes, había aparecido en el recinto haciendo el clásico saludo justicialista de la "V", tras lo cual Emilio Mendoza, entonces presidente de la Asamblea Legislativa, le tomó juramento. Fue un acto nocturno, en los jardines de Casa de Gobierno, donde Rojas dijo "Queremos reconciliar la política con la gente. Este es el desafío". Era un 27 de diciembre de 1992, el día en que Rojas llegó al poder tras la destitución de Jorge Escobar. Y quizá será por el hecho de que siendo vicegobernador apoyó el juicio político contra el entonces gobernador que lo recordarán en los libros de historia.

Rojas murió ayer a los 64 años. Desde su familia contaron que fue un virus fulminante que le atacó el sistema respiratorio. Estuvo tan solo una semana en terapia intensiva y no pudo superarlo. Lo velan con honores y sus restos serán sepultados hoy a las 18 en el cementerio de la Capital (ver página 6).

Fue gobernador de San Juan desde diciembre de 1992, cuando se hizo cargo temporariamente de la gobernación por la suspensión de Escobar y luego en forma definitiva, tras la destitución de este último. El 29 de diciembre de 1994 le restituyeron el cargo a su ex compañero de fórmula, por lo que luego de una licencia de cinco meses, Rojas renunció a la Vicegobernación, en mayo de 1995, siete meses antes de culminar su mandato.

Muchos peronistas dicen que más allá de la militancia, tenía el designio familiar de llegar alto en política. Nació un 8 de enero de 1945 en el seno de un hogar justicialista y le abrió camino su padre, Pablo Rojas, dirigente del gremio vitivinícola FOEVA, asesinado en 1975 y ladero del ex gobernador Eloy Camus. Además de su perfil de bunker, Juan Carlos heredó de su padre el apodo, Cato, que Pablo usaba de joven cuando incursionaba como cantante de tango.

La irrupción más fuerte en la política de Juan Carlos fue con el retorno de la democracia. Formaba parte del Consejo Provincial del PJ, y solía frecuentar la escribanía Lima donde junto a los Gioja debatían sobre el peronismo. De estos últimos, José Luis se lo propuso a Escobar, para que integrara la fórmula, que se terminó consagrando tras una feroz interna en mayo del \'91. Al llegar al gobierno, Rojas llegó a presidir el partido.

Cuentan que uno de los sellos de su gestión fue que recibía a mucha gente, que había días en que atendía a medio centenar de personas y obligaba a sus funcionarios a copiarle.

Como gobernador, dicen, era mandón y de una memoria prodigiosa. No tomaba nota en las reuniones de gabinete de los miércoles, pero confiaba en su intuición y seguía los temas pendientes al detalle. En funciones, si podía escaparle al protocolo, prefería una remera o una campera antes que el traje.

Aseguran que durante sus días como gobernador, Rojas utilizó su propio coche y no vivió en la Casa de Gobierno, aunque en algunas oportunidades, por ejemplo para el fin de año de 1993, se instaló con su familia durante algunos días en la residencia, donde pasó las fiestas con amigos.

Rojas era el mayor de 3 hermanos y se casó con Amanda López, una mujer de bajo perfil pero que lo acompañaba siempre. Con ella tuvo 4 hijos, que le dieron 4 nietos.

Fue un hombre de hábitos sencillos, amante de los deportes. Le apasionaba tanto el fútbol que le ayudaba a su hermano a regentear el Club Peñarol y se lo veía seguido en la cancha. Además, practicaba ciclismo y últimamente disfrutaba de largas caminatas.

Sus amigos lo recuerdan como de buen comer, fanático de los asados, y de cualquier comida que le hiciera su esposa. Predispuesto a las juntadas acompañadas por cerveza negra, gustos que conservaba hasta estos días.

En los últimos tiempos, Rojas se dedicó más a la abogacía -se había recibido en Córdoba a fines de los \'80- que a la política. Estuvo lejos de la sede de calle 25 de Mayo, pero no por eso ausente del escenario partidario. En 2004, reapareció con críticas a Antonio Cafiero en un diario nacional. Se autoconfesó kirchnerista de primera hora y miembro activo del grupo Michelángelo, uno de los impulsores de la "transversalidad", comandado por el subsecretario general de la Presidencia, Carlos Kunkel.

En 2005, se acercó a Roberto Basualdo para apoyarlo en su candidatura a senador. Y a fines del año pasado, descargó munición gruesa contra los Kirchner y se mostró moderado con Gioja en una entrevista en Radio Colón. Dijo que "el PJ está cerrado con un candado grande y yo no tengo llave". Y que era una exageración decir que era una fuente de consulta, pero confesó que lo llamaban seguido para pedirle opiniones. Incluso, no descartaba subirse de nuevo al ruedo político con la frase "uno no termina de retirarse nunca".

Su hermano Mario contó que recién hace 2 meses, Cato logró cobrar la jubilación como gobernador, tras percibirla durante 15 años como vice.

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