Murió Omar Ciriaco Iturregui, el último peronista de base con influencia barrial

Tuvo un accidente a las 7:20 en Del Valle casi Laprida, mientras manejaba un remís, pero creen que al chocar ya había fallecido de un infarto. Llevaba dos pasajeros que no se hicieron daño. Fue una figura controversial: alcanzó su máximo esplendor como director de Vivienda de Helios Eseverri, hasta que un escándalo administrativo-financiero en la entidad, con intervención judicial acabó con su esplendor político.
Estaba volviendo (con proyectos concretos) al eseverrismo. Fue el último dirigente peronista de la democracia que tuvo votos y movilización propias, sin grandes aparatos, en casi todos los barrios populares de la Ciudad. Y que podía resolverle a un político de peso su llegada a las bases de menores recursos.

A las 7:20 de este domingo, a los 63 años, falleció mientras manejaba un remís Omar Ciriaco Iturregui, el ex director de Vivienda del gobierno de Helios Eseverri que alcanzó su máximo esplendor político entre 1996 y 1999, cuando fue el creador y gestor del programa de autoconstrucción de viviendas `El Hornero´. Luego su carrera tropezó con una investigación judicial, con condena, pero aún así Iturregui no dejó de ser el último dirigente peronista que, sin aparato político alguno, lograba fuerte adhesión en sectores populares.

Iturregui protagonizó un accidente en la mañana de este domingo, pero las fuentes policiales y médicas creen que falleció de un infarto y que al chocar, en Del Valle casi Laprida, ya estaba muerto. Iba en un auto de la empresa Centro Remís, donde trabajaba desde hacía tiempo, por Del Valle desde el centro hacia Urquiza, y tuvo el fallo de salud poco después de pasar Saavedra.

Hace días, presentó un proyecto barrial de lavadero de autos para jóvenes.

El auto se salió de la avenida y chocó una de las palmeras del separador, pero las dos pasajeras que llevaba no se hicieron daño alguno. Por eso se cree que el problema cardíaco (que ya le había dado problemas anteriores, con una internación en Buenos Aires) fue el que le causó la muerte.

Con él, se va el último dirigente peronista que podía torcer una elección en un barrio sin contar con un fuerte aparato estatal. Aún hoy, en ámbitos políticos, se considera que para tener penetración en los sectores populares de la periferia de la Ciudad se debe hacer un trabajo sistemático y de mucho tiempo, porque ya no existen los dirigentes que garanticen adhesión popular inmediata: ``Omar Iturregui hubo uno solo´´, es la frase que define esta realidad.

La trayectoria y el ocaso

Iturregui (como él mismo cuenta en la página web www.omariturregui.com que montó hace poco en Internet, cuando empezó a volver a la política) comenzó a trabajar en el campo, fue operario ceramista y trabajador ferroviario (en ambas tareas fue dirigente sindical) y estuvo detenido por su tarea gemialista durante la última dictadura.

Más tarde hizo fuerte base en la sociedad de fomento Hipólito Yrigoyen, su verdadera plataforma de operaciones a la hora de lograr una fuerte adhesión en sectores populares de la Ciudad. Al punto que, fallecido Mario Méndez (con quien paradójicamente terminó enfrentado por el caso Vivienda), era el único dirigente peronista que podía superar sin mayores dificultades el fatídico umbral de los dos concejales electos sólo por su propia tracción.

En la Sociedad de Fomento Hipólito Yrigoyen empezó a configurar su figura más potente: la del gestor de un programa de autoconstrucción masivo, que permitiría que miles de personas solucionen con esfuerzo propio su problema de acceso a la vivienda, a través de un sistema de ayuda mutua.

Estaba volviendo a la política: tenía su propia página web.

Comenzó en ese barrio, en baja escala y con apenas una bloquera. El sistema, en reducidas dimensiones, funcionó de modo eficaz y al detectarlo el entonces intendente, Helios Eseverri, trabó alianza con el dirigente, quien ya había formado su ``Unión Vecinal´´, una agrupación que tanto reivindicaba su identidad peronista y popular como se enfrentaba con el aparato del PJ de Olavarría.

En alianza con el eseverrismo, la Unión Vecinal colocó a Omar Iturregui en la lista de concejales de las elecciones ejecutivas de 1995 y luego de acceder a una banca no asumió: Helios Eseverri lo nombró inmediatamente director de Vivienda de la Municipalidad. Y lo impulsó para que desde allí utilizara las herramientas del Municipio para impulsar con mayor fuerza y alcance político el plan de autoconstrucción ``El Hornero´´.

Fue la decisión que al principio le insufló a Iturregui para llegar a ser el funcionario de Eseverri cuya gestión mejor medía en las encuestas, pero también el germen de su destrucción política: la superposición de recursos privados y públicos en el plan El Hornero, el desmanejo de las cuentas y de los recursos municipales y el uso político de los fondos empezó a derrumbarse cuando a fines de 1999, y tras una interperlación en el Concejo Deliberante, Iturregui fue denunciado penalmente por los concejales opositores Gustavo Alvarez y Mario Méndez.

Hasta ese momento, el plan de autoconstrucción ``El Hornero´´ fue una fenomenal herramienta política del eseverrismo, que le permitió entrar de lleno en la mayor parte de los barrios populares de la Ciudad y las localidades. Al presentar su plan de Gobierno, Helios Eseverrí llegó a anunciar miles de viviendas de autoconstrucción por ese plan, que se derrumbó como un castillo de naipes tras la denuncia.

En enero de 2000, el fiscal Francisco Javier Tourné ordenó un allanamiento a la Dirección de Vivienda que funcionaba en las oficinas del corralón de 25 de Mayo casi Bolívar, y secuestró de allí numerosa documentación.

El accidente ocurrió a las 7:20, pero el infarto fue determinante.

El análisis contable puso luz sobre lo que pasaba en la dependencia: las cuotas que pagaban los autoconstructores se mezclaban con recursos municipales sin ninguna contabilidad seria, se usaban fondos indiscriminados en gastos de campaña, los recursos del Municipio para las casas se cobraban con sobreprecios, los proveedores se elegían arbitrariamente y muchos vecinos terminaban, en realidad, poniendo plata de su propio bolsillo para terminar las casas. O no las terminaban nunca.

El 21 de julio de 2006, Iturregui fue condenado por el Tribunal Oral Nº 1 de Azul a tres años de prisión en suspenso por administración fraudulenta pero en la vida que llevó desde entonces nunca demostró haber acumulado ninguna riqueza propia: vivió de modo muy despojado, trabajó en empleos de baja rentabilidad y siempre trató de volver a la política.

La había ganado a Pedro Buey las elecciones en la Sociedad de Fomento Hipólito Yrigoyen y en mayo de 2008 había sufrido un infarto que lo tuvo al borde de la muerte.

Había nacido el 26 de agosto de 1945.

En estos días le había entregado al Gobierno local un proyecto de trabajo para la juventud: un lavadero de autos para dar salida laboral a adolescentes en situación de necesidad y riesgo. Quería llevarlo a cabo desde la sociedad de fomento Hipólito Yrigoyen, a través del plan Enganchate, del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia.

Sus restos son velados en calle España 2942, departamento C y serán inhumados este lunes a las 10:00 en el cementerio parque Loma de Paz.

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