Murió Icare, un dirigente que humanizó la política

El ex intendente de Bariloche falleció ayer a los 64 años. Cientos de vecinos fueron a despedirlo al Centro Cívico.
Víctima de un paro cardíaco falleció ayer el ex intendente de Bariloche, Alberto Icare.

Sus restos serán velados hasta hoy en la sala de prensa del edificio municipal, que anoche permanecía colmada de amigos, funcionarios, ex compañeros de militancia y vecinos.

La concurrencia fue una consecuencia de la vocación de Icare por la política, que estuvo fundada en un vínculo directo con la gente, construyendo un liderazgo de estricta raigambre local, como Bariloche no había tenido en muchos años.

A fines de 2007 el progresivo deterioro de su salud lo había forzado a dejar la función pública, cuando había ganado el derecho de gobernar la ciudad hasta diciembre de 2011.

Icare tenía 64 años, era diabético y la enfermedad le había afectado seriamente la vista, las funciones renales y la capacidad de trasladarse por sus propios medios. Hace casi tres años inicio un tratamiento de diálisis y sufrió periódicas recaídas, que lo obligaron a tomar licencias y le impidieron terminar su segundo mandato.

Según comentaron sus allegados, hace pocas semanas permaneció unos días internado por una complicación respiratoria.

Ayer a las 6 estaba en su domicilio del barrio San Francisco cuando un cuadro de hipoglucemia derivó en un fallo cardíaco y su quebrantada salud dijo basta.

Los recuerdos, las expresiones de cariño y de dolor de numerosos barilochenses circularon con rapidez por los medios de prensa, al igual que los innumerables comunicados de condolencia.

El intendente, Marcelo Cascón, se encontraba en Buenos Aires y llegó a media tarde, de modo que el funcionario a cargo del Ejecutivo, el secretario de Gobierno Federico Lutz, fue quien se encargó de los aprestos del sepelio.

De inmediato fue acordado que el cuerpo del ex intendente sería expuesto en la sala principal Centro Cívico, para que todos puedan acceder sin obstáculos a rendirle un último homenaje.

El Ejecutivo municipal dispuso por resolución un duelo de tres días y dictó el asueto administrativo del personal, que continuará hoy durante toda la jornada.

El Concejo Municipal tenía previsto realizar ayer su primera sesión ordinaria luego del largo receso invernal. Pero la muerte de Icare alteró los planes y luego de una apertura formal -en la que varios ediles recordaron su figura- la sesión fue levantada y quedó sujeta a una futura reprogramación.

Entre la casualidad y la paradoja, el orden del día incluía como uno de los proyectos a ingresar el que promueve la concejal Arabela Carreras para designar con el nombre de Alberto Icare al gimnasio municipal Nº 3.

El velatorio concluirá en la mañana de hoy y el cuerpo del ex intendente será retirado a las 10:30 para su posterior entierro en el cementerio Valle del Descanso.

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