Murió Huntington, el teórico del "choque de civilizaciones"

Sus polémicas tesis dieron letra a los mayores impulsores de una guerra contra el mundo musulmán.
Aunque su muerte sucedió el 24 de diciembre, recién se dio a conocer ayer a través de la página oficial de la Universidad de Harvard, donde enseñó durante 58 años, entregando "buenos y leales servicios". El politólogo estadounidense Samuel Huntington, autor, coautor o editor de más de 17 libros y 90 trabajos académicos y responsable de la teoría del "choque de civilizaciones" que dio título a su libro más célebre y polémico, falleció en su casa de veraneo de Martha's Vineyard, el exclusivo balneario de Massachussetts, a los 81 años.

Había nacido en Nueva York y culminó sus estudios en Yale. Conocido por sus análisis sobre las relaciones entre gobiernos civiles y poder militar y sus estudios sobre los golpes de estado, su tesis más impactante y discutida (y que algunos quisieron ver como profecía en los atentados del 11 de septiembre de 2001), nació como un artículo de la revista Foreign Affairs y se convirtió en libro en 1996, varios años después de la caída de la Unión Soviética, el punto de partida para las nuevas disputas cuyo germen no sería ya ideológico, anticipaba Huntington, sino cultural.

A fines de los años 60, como ha recordado Howard Zinn en La otra historia de EE.UU. y otros historiadores, Huntington criticaba el "exceso de democracia" que según él había alcanzado el mundo, lo cual era un reto al sistema de autoridad existente. Eso dijo Huntington en reuniones de la Comisión Trilateral, un espacio de reflexión y lobby de EE.UU., Europa y Japón que, por la parte norteamericana, incluía al banquero del Chase Manhattan Bank David Rockefeller y al asesor del Departamento de Estado, Zbigniew Brzezinski. Ese concepto precipitó, entre otros hechos, los golpes de Estado que ensangrentaron a Latinoamérica entre 1971 y 1976 para frenar las demandas democráticas y sociales. En las 600 páginas de El choque de civilizaciones, (traducido a 39 idiomas) Huntington desarrolló la idea de que en el mundo post guerra fría, los conflictos violentos no se darían entre los Estados naciones sino que tendrían su origen en el enfrentamiento de las diferencias culturales y religiosas de las grandes civilizaciones. En la singular lista de posibles contendientes, Huntington mencionaba como "civilizaciones" distintas y posibles de enfrentamientos a la islámica, la eslavo-ortodoxa, la confuciana, la hindú, la africana, la latinoamericana, la japonesa y la occidental. Lo de Huntington, se ha dicho, no fue un estudio sobre el multiculturalismo que amenazaría la identidad profunda de EE.UU. sino la creciente alarma que produjo la diversidad. Su teoría fue una reivindicación racial del más antiguo etnocentrismo e insularidad de parte de la sociedad estadounidense.

Reivindicado y leído al pie de la letra por varios halcones de las dos administraciones de George W. Bush, con su teoría de la "otredad" amenazante, Huntington dio letra a los que quisieron leer tras los atentados del 11-S una guerra entre el Occidente cristiano y el Oriente musulmán, una consigna bélica tras la cual sólo puede escrutarse el temor y la desconfianza ante cualquier desafío al modelo unívoco impuesto desde hace décadas por lo que se suele llamar Occidente.

El último temor que inoculó Huntington fue en su libro ¿Quiénes somos?, donde describe el peligro que entraña para la identidad de EE.UU. la "civilización" latinoamericana, con su incesante ingreso de inmigrantes como la mayor amenaza.

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