Murió un detenido clave en la causa de la ruta de la efedrina

Era el contacto local del mexicano Jesús Martínez Espinoza, presunto líder de una banda de narcos. Tarzia le presentó a Sebastián Forza, una de las víctimas del triple crimen de General Rodríguez. Estaba enfermo y sufrió un paro cardíaco.
Luis Tarzia, el único argentino detenido cuando allanaron un laboratorio clandestino de drogas en Ingeniero Maschwitz, murió ayer a la madrugada de un paro cardiorrespiratorio en una clínica privada de la Capital. Con él comenzó la investigación de la llamada "ruta de la efedrina". El juez que la lleva a cabo, Federico Faggionatto Márquez, lo consideraba como el nexo local de una banda de narcos mexicanos. De hecho, fue el contacto entre el presunto líder de esa organización, el mexicano Jesús Martínez Espinoza, y Sebastián Forza, una de las víctimas del triple crimen de General Rodríguez.

Tarzia había sido trasladado el martes último desde el penal de Marcos Paz a la clínica porque tenía un edema pulmonar. Según su abogado, Francisco Chiarelli, sufría de problemas cardíacos, renales y diabetes. Había cumplido 63 años en septiembre, dentro de la cárcel. Era padre de dos hijas (de 10 y 15) y se dedicaba al negocio de las farmacias.

Tarzia cumplía prisión preventiva por tenencia de estupefacientes, precursores químicos y elaboración de droga. Había sido detenido el 17 de julio del año pasado junto a nueve ciudadanos de nacionalidad mexicana, cuando Faggionatto Márquez (juez federal de Zárate-Campana) allanó una quinta en Maschwitz y encontró un laboratorio de drogas sintéticas en base a efedrina. Tarzia declaró que se encontraba ahí "de casualidad". La quinta estaba a nombre de Martínez Espinoza, quien días antes había salido del país.

Tres semanas después del allanamiento al laboratorio de Maschwitz, fueron encontrados asesinados a balazos en un zanjón de General Rodríguez tres jóvenes desaparecidos: Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina. Se especula que fueron víctimas de narcos mexicanos, ya sea porque quisieron arrebatarles el negocio de la venta ilegal de efedrina o porque les vendieron un cargamento adulterado.

Cuando Tarzia declaró ante Faggionatto Márquez, reconoció que él había propiciado un encuentro entre Martínez Espinoza -para quien trabajaba- y Sebastián Forza, dueño de una droguería y con fluidos contactos en el rubro farmacéutico. La idea, dijo, era que Forza les presentara a dueños de droguerías y laboratorios quebrados. El juez supone que los mexicanos ofrecían dinero para levantar las deudas de las empresas a cambio de que se inscribieran en el registro de la Sedronar (Secretaría Antidrogas) para importar efedrina en forma legal. Esta sustancia, entonces, debía procesarse en la quinta de Maschwitz para producir drogas de diseño que luego habrían de ser sacadas del país con destino a México.

Tarzia conocía perfectamente el negocio farmacéutico porque, en 2003, había fundado una empresa del rubro llamada Pharma Trade Group. Además, decía ser consignatario de campos.

El propio Martínez Espinoza, al ser detenido en Asunción de Paraguay y antes de ser extraditado a la Argentina, le dijo a Clarín que Tarzia era su asesor en inversiones en Buenos Aires y que por eso le había presentado a Forza. Además, consta en el expediente que el nombre del joven asesinado figuraba en la agenda del celular de Tarzia.

El abogado de las viudas del triple crimen, Miguel Angel Pierri, dijo desde Río de Janeiro que la muerte de Tarzia "es lo peor que le pudo pasar al caso. Era una pieza clave en la investigación porque a través de él se podían conocer los vínculos entre los implicados. Si hubiera hablado, probablemente todo se habría resuelto mucho más rápido". Y aseguró que en los últimos diez días, Tarzia "estaba muy deprimido".

Chiarelli, el abogado de Tarzia, cree que su cliente aportó a la causa "las cosas que tenía que aportar". Y está convencido de que "no tenía la responsabilidad que se le ha atribuido hasta ahora y los hechos van a demostrarlo".

Tarzia fue procesado por Faggionatto Márquez el 25 de julio de 2008. Su procesamiento fue confirmado, incluso, por la Cámara Federal de San Martín. De todas formas, Chiarelli comentó que tenía previsto en los próximos días presentar una serie de nulidades en la causa de la efedrina. Y lo hará, más allá del fallecimiento de su defendido.

Chiarelli, por otra parte, dijo que Tarzia había pedido varios meses atrás que se lo trasladara a un centro asistencial para recibir tratamiento adecuado ya que tenía serios problemas de salud.

"Antes de ser detenido, Luis estaba medicado y controlado por su médico personal. Pero cuando entró al penal de Marcos Paz, las cosas cambiaron y la salud se le fue deteriorando. El no contaba con los remedios suficientes. De a poco fueron dándoselos, pero debido a sus desequilibrios era necesario suministrarle una atención médica especializada. Se la pedimos al juez y dijo que la iba a gestionar. No desestimó el pedido de traslado sino que directamente no lo concretó", le comentó Chiarelli a Clarín. Faggionatto Márquez, en tanto, dijo que era Tarzia el que no quería ser trasladado

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